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No bastan las buenas intenciones

Josefina Almánzar

Josefina Almánzar

Josefina Almánzar | ACTUALIZADO 07.02.2019 - 7:18 pm

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En la década de los 70, tiempo de revueltas sociales y movimientos cívicos en busca de reformas políticas, religiosas, económicas, había muchos grupos musicales que a través de sus canciones querían hacer sus aportes a la sociedad del momento y despertar la consciencia colectiva.
   
Dentro de esos grupos se encontraban, Los Guaraguos, quienes tenían una canción cuyo estribillo decía: “no, no, no basta rezar hacen falta muchas cosas para conseguir la paz……”.
   
Siempre me ha llamado la atención ese estribillo, pues me invita a la reflexión de lo que, a diario, en nuestra cotidianidad vivimos haciendo.
   
Muchas veces nos pasamos la mejor parte de nuestra existencia deseando cosas, fabricando sueños, queriendo hacer cambios, analizando lo que queremos hacer o cambiar en cualquier ámbito de nuestra vida, pero sólo nos quedamos en buenas intenciones, en buenos deseos.
  
 Nos quedamos esperando que nos caiga del cielo eso que deseamos tener, cambiar o hacer.  No pasamos a la etapa de la acción, del hacer.
   
Dicen por ahí, que de buenas intenciones está lleno el infierno porque nos podemos pasar la vida en la pasividad, en la comodidad sólo con la buena intención de hacer cosas, de cambiar situaciones, pero cruzados de brazos.
   
Esto podemos extrapolarlo a todos los planos: personal, profesional, político, social. Por ejemplo, en el plano social cuánto necesita nuestro país de gente valerosa, que quiera contribuir a establecer o aportar cambios reales en nuestra sociedad.          Sin embargo, lo vemos teorizando, recomendando lo que hay que hacer, pero no lo hacen. O si se le da la oportunidad de hacerlo también se quedan en la intención.
   
Se aíslan en el sistema de la comodidad y de la pasividad para ser uno más en la lista de los supuestos buenos intencionados.
  
 Ni hablar en el ámbito de la política, las mismas personas que se suelen movilizar en lo social no quieren que les hablen de política porque para esas personas todo está perdido pero también es una excusa para mantenerse en la acera del frente sólo observando o criticando y a ellos hay que recordarles y mucho más después de ver cómo este gobierno del PLD nos tiene asfixiados,  lo una vez dijo Aristóteles: “ Si no quieres estar en la política, en el ágora público, y prefieres quedarte en tu vida privada, luego no te quejes si los bandidos te gobiernan”.
   
Creo que es el momento de dejar de llenar al infierno de nuestras buenas intenciones. Definitivamente los tiempos nos siguen mostrando que no basta rezar, no basta sentarse a esperar a que los cambios nos caigan del cielo, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz o lo que queramos conseguir, pero eso depende de tu actitud y de tu decisión para hacer que lo quieres que cambie o pase, suceda.

La autora es abogada y docente universitario.



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