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Violentando el pensamiento poético

Pascual Ramos

Pascual Ramos

Pascual Ramos | ACTUALIZADO 06.02.2019 - 7:41 pm

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Se violentan las ideas y se perturba el pensamiento del poeta, abandonado a su suerte en medio de las enredaderas de las crueldades de una sociedad, que parece estar atrapada en las infernales garras del crimen organizado, que no da tregua, ganando terreno privado y gubernamental, aprovechando la oportunidad que brinda la impunidad, con la gracia política de que se dictamine, un no a lugar.
   
El hedor a inseguridad ciudadana, inunda de iniquidades humanas, el contaminado ambiente, por resabios que revelan las insatisfacciones de los que por sus malas acciones, manchan con tintas negras, el mágico resurgir del arcoíris primaveral, mostrando las heridas mortales, propinadas con intenciones macabras, a la madre naturaleza, que gime de dolor, notificándose la problemática, en el aumento del calentamiento global.  
   
La noticia informa sobre el veneno nauseabundo, que se vierte de manera indiscriminada, por los enemigos de la biodiversidad, en los ríos y los lagos, que desaparecen de la geografía mundial; ante la mirada indiferente, de autoridades que se dejan influenciar, por los engendros del mal, atemorizando con sus actuaciones mediáticas, a la población que aún no pierde la esperanza, de lograr un futuro mejor.
   
El escritor de los versos atormentados, por las largas loches de sueños prohibidos, logra con amargura, incluir el epíteto crucial, en el laberinto de callejones sin salida, que trillan los ciudadanos y ciudadanas de la llamada Era Digital, que rompe meta mensajes, de metáforas que deambulan a la rapidez de informaciones cibernéticas, con categoría de universalidad.
  
Se presume, que la argumentación del texto, que podría convertirse en canción desesperada; se entiende partiendo del conocimiento literario, que trata de explicar lo objetivo y subjetivo del tiempo, donde  las ideas se cuelan vía mapas conceptuales, originando temas con lineamientos que favorecen, el morbo de los causantes de la criminalidad, que viven ocasionando daños físico y moral, al convivir de las personas, en sus acciones colectivas e individual.
   
En el vuelo de las palabras, con el inconveniente de inseguridad ciudadana y los aleteos políticos, de dirigentes embriagados de poder, alimentando su ego personal, producto de la compra y venta de conciencia, con los aliados bisagras; violentan el pensamiento del poeta, quien hace tiempo sufre de pesadillas traviesas, redactando estrofas inconclusas, en medio de unos versos, entendiendo  “La mil y una noche”,  en la entraña de la sociedad global, permeada por la criminalidad; que desafía con poderes amparados en el narcotráfico y el lavado o blanqueado de dinero, a los gobiernos y jefes de estados.   


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