17 Junio 2019 3:07 PM

PortadaOpiniónColumnas

¿Quién mató al Padre Canales? La Justicia!

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel | ACTUALIZADO 08.01.2019 - 7:40 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

Mientras el Juez Presidente de la Suprema Corte de Justicia, el doctor Mariano Germán en ocasión de la celebración del Día del Poder Judicial, en una especie de rendición de cuentas ante el Presidente de la República y otras importantes figuras afirmaba “El Poder Judicial es fuerte, capacitado y consciente rol” un grupo avanzada del Frente Amplio de Luchas Populares (FALPO) embadurnaba las paredes del edificio de la Suprema Corte de Justicia con heces fecales, en una especie de protesta por lo venal, la debilidad y la ineficiencia de esta entidad en la administración de justicia en varios casos, con los cuales la percepción de su inoperancia se ha puesto de manifiesto.
   
Al concluir su responsabilidad al frente de esta institución y mirando hacia atrás los escándalos “opacan la gestión de la suprema”, los casos de sobornos, decisiones totalmente ajenas a los hechos, suspensión de jueces y otros sometidos a acciones penales constituyen un amplio rosario, donde la percepción de la sociedad sobre la misma, no se corresponde con las aseveraciones recientes del máximo juez.
   
Estos escándalos “nublaron” la imagen de la justicia con sentencias pocos creíbles aun repercuten en los oídos de los dominicanos, evidenciando que aunque, pudiera ser cierto la escasez de recursos para disponer de mejor justicia, también, no escapa a la verdad que para administrarla y dejar satisfecha a las partes, solamente se requiere la probidad y la buena práctica de quienes se encuentran al frente de la misma.  
   
Aunque a raíz de estos escándalos en el 2016 se celebró una cumbre orientada a encarrilar la justicia y conocer las causas de la insatisfacción de los jueces debido a los traslados, nadie puede negar que las medidas no alcanzaron a lograr mitigar el curso de nuevos escándalos y situaciones que no fueron menos bochornosas que las acontecidas en el año recién concluido.
   
Un país salpicado por corrupción e impunidad: dos variables medidas continuamente por los estudios de mercados y conocidas en todos los ámbitos de la vida pública dominicana, incluso, por parte de Organismos Internacionales no fueron siquiera disminuida en su comportamiento en el periodo del Juez Mariano Germán, el cual parece sentirse satisfecho por los logros alcanzados en sus gestión.
   
En los próximos días la Suprema se aboca a la remoción completa de los jueces que conforman el máximo organismo de justicia, en algunos casos, se van por el hecho de que la edad obstaculiza seguir desempeñando sus funciones y en otros, por supuesto, por la vinculación política de algunos, en todos los casos, se presume la casi renovación completa de esta alta corte.
   
La debilidad institucional del país no solo se encuentra en la administración de justicia; una ola de antivalores sacude a toda la sociedad en su conjunto, quienes debieran percatarse en primer orden deberían ser los jueces y las instituciones educativas y religiosas, incluyendo, a la propia familia, como eje fundamental de toda la sociedad.
   
Por citar algunos casos: El sometimiento penal a la jueza         Awilda Reyes y el consejero Francisco Arias Valera, y la presunta muerte del reo Pedro Alejandro Paniagua (Quirinito), el cual purgaba una pena de 30 años, por sicariato constituyen algunos ejemplos de casos en los cuales la justicia se encuentra mal parada.
   
Existen dudas sobre la imparcialidad, un elemento clave para mejor la percepción de la gente en los casos de justicia y para preservar el Estado de derecho consignado en la Carga Magna.
   
Lo que se advierte en la actualidad en la República Dominicana (RD) al momento de evaluar la justicia es que se trata de una justicia muda para algunos, efectiva para otros y ajena para la gran mayoría.
   
En el Perú la Justicia desde todas las instancias establecidas se encuentra en la persecución de cuatro ex presidentes, los cuales incurrieron en delitos en el manejo de sus funciones al frente del Estado; los mismos hechos ocurridos con los sobornos de la multinacional Odebrecht, se ventilaron en los tribunales de esta nación con sentencias bien claras y dejando a la población, la cual viene desempeñando un importante rol, satisfecha.
   
Los implicados en los sobornos de Odebrecht en la RD no parecen correr la misma suerte, algunos ya no fueron implicados; otros, en cambio, se encuentran a la espera de ser favorecidos con sentencias semejantes a las evacuadas en otras circunstancias, donde el olvido al final se hace cargo y la justicia tiende su mirada hacia otro lado.
   
Aunque la justicia “Aspira a construir la verdad”, al parecer no ha sido posible establecerla en muchos casos aún pendientes y otros ya sancionados en que las partes no fueron consideradas. Reconoció como “Fuerzas extrañas” se encuentran al acecho para torcer el brazo de las decisiones de los jueces, un reconocimiento de que saben a ciencia cierta, lo revelan sus investigaciones, de cómo vienen actuando en cada una de las provincias, donde las cortes validan estas decisiones.
    
Esta aspiración a la que se refiere el Máximo Juez, Mariano German no pudiera alcanzar ser una “réplica de la justicia divina”, pero si pudiera garantizar con sentencias creíbles el camino de un futuro digno para todos los dominicanos, en su tránsito de una vida orientada al bien común y no para el provecho particular de unos pocos.
   
El ser humano del presente siglo se encuentra sometido a las lacras de la corrupción en la justicia, xenofobia y el racismo obligando a las instituciones a tomar el sendero de las buenas prácticas, en procura de evitar la sed de justicia a corto plazo.
   
Aunque resulta condenable desde toda las perspectivas el lanzar heces fecales a la edificación donde se desenvuelve la justicia hay que reconocer la poca credibilidad mostrada por la máxima corte ante la decisión de los implicados en caso Odebrecht, lo cual motivó que esta organización se implicara directamente en las acciones, por las cuales deberán enfrentar procesos ante los mismos jueces que hoy enfrentan en las protestas.
  
 A lo largo de la construcción de la República Dominicana como nación libre e independiente de toda potencia extranjera una historia se le asigna a los estudiantes, en su asignación de literatura en la escuela secundaria, se trata de obra del renombrado autor César Nicolás Penson: ¿Quién mató al Padre Canales? Para a seguidas responderse La Justicia, la justicia, lo hizo. Esta tarea de esa aspiración sepultar esta duda, aun en las fibras de la sociedad dominicana.



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.