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Colonizadores ayer y hoy

Hna. Alicia Galíndez

Hna. Alicia Galíndez

Hna. Alicia Galíndez | ACTUALIZADO 07.01.2019 - 7:11 pm

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Con frecuencia me pregunto: ¿qué es peor? la actitud déspota, cruel  y violenta que tuvieron los colonizadores con nuestros ancestros al llegar al “Nuevo Mundo” abusando de su ingenuidad para engañarlos, dominarlos, robarlos e incluso ponerlos a su servicio, en algunos casos de buena gana. Dejo claro que de ninguna manera justifico aquellos hechos contra nuestros pueblos, pero me cuestiono: ellos no conocían nuestra cultura, eran conquistadores, venían de otra realidad, no tenían ningún vínculo con nuestra gente, ni siquiera sabían que existíamos y además dudaban si éramos personas como ellos o si por el contrario no teníamos alma. Ellos y nosotros no éramos nada, nunca nos habíamos visto.         
   
Pero los gobernantes corruptos y estafadores de hoy, los actuales colonizadores, ellos son nuestros paisanos, de la misma sangre, cultura e incluso de nuestro barrio, vecinos, familiares, amigos, compañeros de estudio, de juegos, de vecindario y sin embargo, son más déspotas, deshonestos, corruptos, tramposos,  nos humillan, engañan, utilizan, roban, venden nuestras tierras, ríos, suelos… al mejor postor, sin pensar en el presente y futuro de las nuevas generaciones a quienes le pertenecen los recursos naturales renovables y no renovables.      
       
No sienten compasión ni siquiera conociendo la realidad hospitalaria, niños que mueren por falta de atención adecuada y porque no tienen seguro médico ni recursos económicos para atenderse. Les quitan la oportunidad de estudiar y profesionalizarse a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, porque desaparecen los recursos destinados a mejorar la educación, mientras ellos viajan por el mundo, conociendo los mejores lugares y probando deliciosos platillos típicos de naciones lejanas y cercanas. No les importa promover el empleo, los salarios justos y adecuados a las necesidades de su gente, porque no les interesa la felicidad y productividad de su país, “algunos se hacen de dinero para tenerlo en el extranjero”. No les importa que profesionales valiosos emigren y entreguen el corazón, las fuerzas y la creatividad a la construcción de una mejor nación que no es la nuestra.            

Estos colonizadores cuando llegan al poder, pronto se olvidan de sus orígenes y de las promesas que le hicieron a la gente, como por ejemplo ofrecer oportunidades de empleos justos y bien remunerados para los jóvenes profesionales, para que ellos sean el relevo en la sociedad y vayamos construyendo juntos una comunidad de gente que progresa y que genera más riqueza y bienestar para todos. Estos colonizadores que tienen tierras, casas, familias, dinero, pero que ignoran y descartan a sus semejantes para poder acumular más, como si se lo fueran a llevar cuando se mueren.        

Todos estos pensamientos pasan por mi mente al celebrarse los 525 años de la primera Misa en América, cuando llegó la buena noticia de la salvación y entendimos que somos hermanos y que es con la caridad, el servicio, el respeto, la honestidad y el amor que nuestros pueblos progresarán. Pido a Dios que no seamos indiferentes y que asumamos voluntad política porque nuestros hermanos, están pasando penalidades y es injusto que ellos la pasen mal, mientras un grupito la pasa muy bien con los recursos que son de todos.



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