25 Marzo 2019 10:17 AM

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Identificando el propósito

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz | ACTUALIZADO 07.01.2019 - 7:10 pm

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Comencemos identificando el propósito general de acuerdo a la voluntad de Dios para la humanidad por la Palabra: “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” 1 Timoteo 2:4 Lo que significa que, si Cristo nos reconcilió con el Padre, cada uno tiene una función vital dentro del cuerpo para cumplir el propósito eterno.
   
Todos tenemos dones y talentos dado por Dios, precisamente para que funcionemos en el servicio y ministerio, porque Dios nos diseñó con un llamado particular, por ejemplo, el salmista David lo entendió cuando dijo: “Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!” Salmos 139:16-17.
   
Dios nos escogió antes de nacer y nos patentó para ejercer nuestra asignación. El problema está en que, muchos no rinden sus dones y talentos al servicio del Señor; otros andan buscando cómo servir a Dios, y mientras lo piensan se quedan sin hacer nada, no sabiendo que lo que saben hacer en sus vidas, precisamente esos talentos son los que Dios perfecciona para su propósito. Dios se lo hizo saber a Jeremías:  “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” Jeremías 1:4-5 (Leer vv. 6-7)
   
Hay un llamado particular para los escogidos, y no solo eso, hay un sello de garantía con una cobertura de vida y de protección gloriosa: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Romanos 8:28-31
   
En la medida que cada uno de nosotros le permitimos al Señor alinear nuestros pensamientos y decisiones a Su voluntad, es en la misma medida que los dones espirituales nos encaminan al propósito. Todos fuimos creados para cumplir una función en el cuerpo de Cristo, por tanto, cumplamos nuestra asignación, siempre hay algo que ofrecer al Señor. Solo deténganse a pensar en qué usted es bueno, qué sabe hacer bien que ve manifiesta la gracia del Señor, y al hacerlo lo disfruta y lo llena de gozo, es una forma de identificar el propósito.   

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10

“quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,” 2 Timoteo 1:9
   
Ahora bien, cómo saber el propósito de Dios para su vida, sencillo, lo primero es identificar la gracia que Dios le ha dado, observe la pasión, habilidades y entrega con que hace lo que sabe hacer, entendiendo que solo es por su gracia, y que al realizarlo siente satisfacción al usted saber que está agrando al Señor, ya que la gloria es de Dios. Por tanto, podemos deducir que el propósito de Dios para nuestras vidas es poner al servicio del ministerio aquellas cosas en la que el Señor nos ha dado gracia.  “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” 1 Pedro 4:10
   
Todos somos importantes para el servicio y ministerio del cuerpo de Cristo. “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.”  1 Corintios 12:27-28
   
Toda asignación tiene su recompensa por Dios, no que busquemos nosotros el serlo, sino que es parte de su naturaleza. “todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” 1 Colosenses 3:23-24.
   
Una manera de saber si estamos cumpliendo con nuestra asignación, es ver si todo lo que hacemos glorifica el nombre de Cristo, y produce fruto, porque todo tiene que girar al propósito eterno. De ahí la importancia de representar a Cristo como embajadores de su reino donde quiera que nos movemos. Por ejemplo, los artistas, los deportistas, las secretarias, los educadores, los políticos, los funcionarios, los empresarios, los empleados públicos, privados, los buhoneros, los vendedores, los que sirven en los diferentes ministerios, los médicos, conserjes, … imaginemos, todos siendo esfera de influencia desde su posición trabajando para el reino de Cristo. Esto es glorioso, pero no hemos entendido el propósito eterno, clamemos al Señor para que nos de entendimiento.   
 
 


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