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¿Otra aventura constitucional?

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 08.11.2018 - 6:54 pm

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La historia de las naciones latinoamericanas y caribeñas estuvo dominada por tres temas medulares: militarismo, caudillismo y constitucionalismo. Estos pueblos enfrentaron dificultades para desarrollar sus aparatos productivos, consolidar sus instituciones y promover el progreso social.    

El militarismo generó el surgimiento de figuras autoritarias que contribuyeron a forjar situaciones de beneficio personal y la articulación de una visión patrimonial del estado. El militarismo se apropió del control del Estado y tendió a favorecer los grupos oligárquicos así como el capital extranjero. Fruto de la inmadurez política y de la rancia influencia monárquica, la articulación de experiencias liberales y democráticas se hicieron difícil. Como establece Weber, surgieron autoridades carismáticas, pero en Latinoamérica y el Caribe, el carisma se convirtió en caudillismo, el caudillo puede ser liberal, conservador, totémico. Para los pueblos situados al sur del Río Bravo el caudillismo contribuyó a desarrollar el personalismo y el complejo heroico de personajes que se colocan por encima de las instituciones y las leyes. El caudillo desestabiliza, crea paternalismo, genera dependencia y promueve el entreguismo. El nacionalismo se convertía en discurso de los líderes populistas que buscan enfrentar las oligarquías conservadoras que se disputan el poder y la riqueza en América Latina.

El otro problema medular en la génesis de los estados caribeños y latinos fue el constitucionalismo, estos pueblos asumieron como modelo las constituciones de Estados Unidos 1787, Francia 1792 y la de Cádiz 1812… estos textos asumidos eran muy avanzados para la región. El pasado colonial español pesaba mucho en los pueblos de Hispanoamérica. Las modificaciones aparecen rápidamente, hay que elaborar textos constitucionales como especie de trajes, a la medida de caudillos y dictadores. Una constitución es la ley sustantiva, la carta magna, la Ley de Leyes, establece el ordenamiento jurídico, territorial y del ejercicio de derechos entre los ciudadanos, la constitución debe estar revestida de solemnidad, dignidad, respeto y moderación. No puede ser el instrumento caprichoso de quienes gobiernan o detentan el poder. Es el marco regulatorio de la vida social, es el lindero entre el hecho y el derecho, representa la frontera entre la razón y la irracionalidad, es el equilibrio entre la ambición personal y la búsqueda del bien común.

La constitución representa el valladar y control a las apetencias desmedida de los políticos que procuran colocar sus apetencias personales por encima de lo público y social. La experiencia constitucional de República Dominicana ha sido muy accidentada, desde la primera experiencia hubo ambiciones y acciones para favorecer al ejecutivo de la época. El primer texto contaba de 209 artículos, era de corte liberal y democrático, pero hubo que agregar un articulo 210, el cual otorgaba inmunidad al presidente Pedro Santana para que actuara a su libre albedrio y sin responsabilidad alguna por los actos que perpetrara en nombre del Estado.  Bajo esta exención de responsabilidad hizo fusilar a la mártir María Trinidad Sánchez y diez compañeros, a los hermanos Puello, a Antonio Duverge y a Francisco Del Rosario Sanchez, es decir, la constitución se erigió en el patíbulo o paredón de aquellos opuestos al gobernante de turno.       

La Primera República fue un periodo de diecisiete años (17) y en ella hubo cuatro constituciones, dos conservadoras y dos liberales. Es necesario destacar que las conservadoras han sido las más duraderas en el tiempo. Las constituciones liberales han sido efímeras, de corta duración: La constitución de Moca de 1858 y la constitución de 1963, la de Juan Bosch. La reelección y ampliar periodo de mandato han sido los temas tópicos de las reformas constitucionales. Solo el prócer de la segunda República, Gregorio Luperón promovió una reforma constitucional en 1880, para recortar los mandatos a dos años, se buscaba que más líderes tuvieran la posibilidad de acceder al soleo presidencial.

Pero esta reforma solo duro ocho años, hasta 1888, cuando el dictador Lilis amplio el mandato a cuatro años y redujo la capacidad del congreso como órgano de equilibrio. En 1908, el caudillo Ramón Cáceres impulso su reforma, ampliando el periodo a seis años y eliminando la vicepresidencia. Para 1928, Horacio Vásquez recurrió a dicha reforma para prolongarse el periodo presidencial hasta 1930. Este hecho abrió las puertas para que el Brigadier Rafael Leónidas Trujillo asumiera el poder y estableciera la dictadura más férrea y sanguinaria que ha habido en el Caribe y América Latina. Bajo este régimen se modificó varias veces el texto constitucional y todos los arreglos fueron para allanar las acciones espurias de la satrapía.

La reforma de 1963, procuraba crear un estado Liberal que garantizara los derechos  y su ejercicio, contemplaba justicia social, asuntos confesionales, familiares y Laborales. Los grupos oligárquicos y conservadores fraguaron una conspiración contra la experiencia democrática postrujillo. En 1966, el Dr. Balaguer se elabora un traje constitucional a su medida, es el texto más duradero en el tiempo, duró 28 años sin alterada. En 1994, debido a la crisis política generada por el fraude de Balaguer contra Peña Gómez, se crean contradicciones irreconocibles por lo que hubo que abocarse a una reforma que elimina la relección, crea la doble vuelta y el cincuenta más uno, así como el consejo nacional de la magistratura, para independizar la justicia de los demás poderes.

En el año 2010 se elabora un texto moderno, el cual prohíbe la reelección consecutiva, establece un régimen amplio de derechos y las llamadas altas cortes, las cuales, hasta este momento no han dado los frutos esperado, porque dichas altas cortes han sido un blindaje frente a la corrupción, se han nombrado jueces políticos, quienes se han sumado a prodigar indulgencias e impunidades  a los políticos corruptos que han dilapidado el erario.

En el año 2015 se modificó el art. 124, para facilitar la reelección de Danilo y todos los que ostentaban posiciones de elección popular. Un principio jurídico dice que no se debe legislar en su propio beneficio, pero no conforme con esto, existe otro complot para estuprar de nuevo la carta sustantiva. Esta facción miserable que gobierna es insaciable y está dispuesta a transgredirlo todo para seguir usufructuando el poder.

El autor es Dr. en Educación.



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