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Trasladados al reino de su amado Hijo

Maricela Ortiz

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Maricela Ortiz | ACTUALIZADO 05.11.2018 - 6:07 pm

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“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” Colosenses 1:12-14
   
Es necesario que el lenguaje del reino sea asimilado por todos los hijos de Dios para que hablemos el mismo idioma y seamos entendidos en la Palabra y en los tiempos; y no seamos ignorantes de la gracia a la que fuimos llamados. La insistencia de Pablo de que sus discípulos sean llenos del conocimiento de Dios, se corresponde a la importancia de que ellos también comprendieran los misterios escondidos en Cristo.
   
Como parte del cuerpo de Cristo, necesitamos ser entendidos en la Palabra, más en estos tiempos de escasez de la misma, distorsión, confusión y carencia de una sana doctrina, y donde la apostasía aflora. Es nuestro deber orar los unos por los otros, para que, los que no sean entendidos en el conocimiento de los misterios de Dios y de Cristo, pues puedan alcanzarlo. Es imperante que esta generación se levante y juntos defendamos la Palabra y llevemos este evangelio de Jesucristo a la altura que está declarado.
   
La palabra “trasladado” es una forma no personal del verbo trasladar; y está en pasado participio. Forma no personal del verbo trasladar que esta toma para funcionar como adjetivo sin perder del todo su naturaleza verbal. Proveniente su etimología del vocablo latino “translatus” que significa mover de un sitio a otro o de un tiempo a otro.
  
 Precisamente, nosotros fuimos movidos de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, y no solo eso, también, nos ha librado de la potestad de las tinieblas, donde Él nos arrancó de las garras de Satanás, por eso como hijos de Dios no podemos temer, porque Él nos arrebató de sus manos, por tanto, no tiene parte en nosotros, a no ser que les cedamos terrenos. De ahí la importancia de caminar en integridad.
   
Entrar en los conocimientos de la Palabra nos ayuda a que, la misma se haga rema en nuestras vidas, y de este modo, entender la posición a la que fuimos llamados como hijos de Dios. Este reino habla del poder, de la autoridad y la soberanía de un Rey; por tanto, si hemos sido trasladado ya no estamos bajo el poder de las tinieblas ni dominio del maligno, sino bajo el poder y autoridad de un rey eterno.
   
La vida de obediencia en esta nueva economía de reino, es lo que nos garantiza nuevos cambios, para vivir conforme a la naturaleza que se nos ha otorgado. Cuando caminamos en integridad delante de Dios, esto nos permite todo bienestar en su gracia. Cuando somos expuestos a la verdad de la Palabra tenemos la oportunidad de ser renovados y transformados. “pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” Hebreos 5:14
  
 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
   
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” Romanos 8:14-17
    
“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Corintios 5:20
    
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.” 1 Pedro 2:9-10
   
Si hemos alcanzado tanta misericordia y favor de Dios, nuestro compromiso dentro del reino es extenderlo y cumplir con nuestra asignación, para dar por gracia lo que hemos recibido por gracia. “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” 2 Corintios 4:6
   
Ahora en el reino de su amado Hijo, somos luz, por tanto, tenemos que manifestar la naturaleza de hijos y caminar como luminarios. En Hechos 26:18, describe parte de la asignación del apóstol Pablo, leamos: “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” Esta es una verdad presente, por lo que, también nosotros estamos llamados hacer lo mismo.



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