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Por una educación inclusiva

Fundación Autismo en Marcha

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Fundación Autismo en Marcha | ACTUALIZADO 05.11.2018 - 6:06 pm

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Eran sencillamente diagnósticos que definían una o varias deficiencias que se intentaban “resolver”. Pero siempre desde la exclusión. Nunca se mezclaba a los deficientes con los "normales", como si fuese algo contagioso.

Poco a poco ese modelo excesivamente clínico y re-habilitador de la persona va desapareciendo del modelo de educación especial, tornándose cada vez más importante el modelo pedagógico. Sin embargo, hoy en día, los centros de educación especial, siguen teniendo al alumno excluido de la mayoría de actividades sociales. Se sigue trabajando los aspectos individuales, estando estos restringidos al entorno social en el que vive y habita la persona, es decir, que en la mayoría del tiempo son otras personas con discapacidad.
   
A partir de los años 70 y 80 se empieza a implantar la idea social de que el alumno con discapacidad tiene derecho a ir a un centro educativo regular. Ese proceso reivindicativo, llevado a cabo por familias y por profesionales de la educación especial, empieza a llevar a alumnos con diversidad funcional a las aulas de los colegios regulares, pero con matices. Y aparece el modelo integrador de la educación. Que es básicamente el llevar parte de los recursos del centro de educación especial al centro ordinario. Se crean "aulas de integración", de forma que el alumno con diversidad funcional pueda compartir más momentos con el resto de alumnos.
   
El modelo de integración adquiere fuerza y cada vez se abren más aulas de educación especial en centros ordinarios. Pero realmente seguimos con el mismo modelo de la educación especial pero manteniendo dos grupos, el de los niños normales y el de los niños discapacitados. Recursos diferentes, visiones y proyectos diferentes, en suma... "niños diferentes". En muchos casos el niño ni es incluido ni integrado, acaba sencillamente incrustado.
   
En el año 1978 en Reino Unido, aparece la propuesta de las Necesidades Educativas Especiales (NEE), que pretenden extender el concepto de atención específica a todos los alumnos que en un momento determinado tengan una necesidad de apoyo. Este aspecto también impacta directamente en el modelo de aulas de integración educativa, de hecho, mucha gente piensa que las NEE son solo para niños con discapacidad y no realmente un apoyo para cualquier niño que las requiera.
   
Hoy los profesores y profesoras, tanto los de educación especial como los de educación ordinaria, tienen cada vez más claro que una escuela mejor es posible. Y que el proceso de transformación hacia un modelo inclusivo es un factor base para el propio desarrollo social, donde no es el alumno el que se adapta a las exigencias escolares, sino donde la escuela es un lugar de encuentro y de aprendizaje.
   
De esta forma no asociamos la dificultad de un alumno a una discapacidad, sino a un error en el diseño del modelo educativo. Convertimos la dificultad en una nueva oportunidad. La diversidad en riqueza social y no en un motivo de exclusión. Pero además, conseguimos que los alumnos SIN discapacidad puedan ejercer su derecho a conocer la diversidad social, en la que finalmente viven. Debemos asumir que la educación inclusiva no es solo el hecho de que los alumnos con diversidad funcional compartan aula con el resto de alumnos, es algo que va más allá; mucho más allá. Como reza la Declaración de Salamanca del año 1994 "...las escuelas deben acoger a todos los niños, independientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, sociales, emocionales lingüísticas u otras. Deben acoger a niños discapacitados y niños bien dotados a niños que viven en la calle y que trabajan, niños de poblaciones remotas o nómadas, niños de minorías lingüísticas étnicas o culturales y niños de otros grupos o zonas desfavorecidos o marginados.”
   
Habrá que entender que la dicotomía existente en la actualidad entre profesora especialista y profesora generalista deberá cambiar. Ese proceso de revisión de los roles de los profesores implica también un modelo de formación continuada, un pedido que los docentes no paran de reclamar.
  
 Creo que un mundo mejor es posible, y una de las formas de trabajar para ese mundo mejor es tener una escuela mejor. La escuela es lo que modela la sociedad del futuro, es nuestra responsabilidad decidir qué futuro queremos. La educación y la inclusión también son una cuestión de derechos humanos nos dice Daniel Comin de Autismo Diario.
   
En República Dominicana estamos logrando las primeras experiencias de educación inclusiva tanto a nivel privado como estatal, pero necesitamos elevar el nivel educativo general de toda la población y sólo así será posible y aceptada la inclusión educativa de todos los niños y niñas sin importar su condición.
 


 


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