20 Noviembre 2018 3:34 PM

PortadaOpiniónColumnas

Psicología de nuestras expresiones faciales

Pedro Mendoza

Pedro Mendoza

Pedro Mendoza | ACTUALIZADO 04.11.2018 - 5:51 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

PRIMERA PARTE

Aunque usted no lo crea, los humanos tal vez seamos los únicos seres vivos que hasta hoy hemos logrado una complejísima evolución de las expresiones de la cara hasta el punto de ser capaces de variar dichas expresiones faciales, de acuerdo con las circunstancias, y así presentar a los demás una cara de  relajamiento, distención, contracción, de rigidez, de satisfacción plena o  escasa, alegría, de tristeza, de amargura o de encojonamiento, hasta poner cara muy distinta con una expresión  falsa, de hipocresía abierta o subliminal, “de yo no fui” o de mansa oveja aunque detrás haya un lobo devorador.  
   
Advierto al lector que esas expresiones faciales no tienen nada que ver con las seis emociones primarias (el miedo, la ira, la alegría, tristeza, sorpresa y asco),  que no son exclusivamente humanas, ya que otros animales evolucionados también muestran algunas de ellas.

Aunque hoy se sabe que solo existen tres modos de presentar nuestra cara ante los demás y tres tipos de rostros,  los dominicanos tenemos cinco de cada uno.  Esos modos de cara son: 1) Modo para ir al trabajo. Es la cara que uno pone cuando va a su trabajo, en las reuniones donde debe saludar a conocidos y en aquellos momentos de visitas y encuentros regulares con sus relacionados. 2) Modo de ocultar el catarro. Con este modo hacemos un esfuerzo por tapar las expresiones negativas que afloran a nuestras caras cuando recibimos visitas no deseadas, inoportunas o que nos llenan de aburrimiento. Uno se muestra educado y hasta “contento”  por la visita que acaba de llegar, pero realmente esa “contentura” es un maquillaje.
   
3) Modo de “apantallamiento”, o como dicen los ingleses modo “salvapantallas”. Es la cara que ensayamos poner a los demás cuando no estamos en un momento apropiado para mostrar “nuestra mejor cara” por cualquier causa. Nos esforzamos porque nuestra expresión quede lo mejor posible para no dejar traslucir el mal momento que vivimos. Este Modo de “apantallamiento” tiene un submodo sucedáneo al que llamo simplemente “pantalla”  que consiste en que la persona por más que quiera no puede lograr una expresión sincera o genuina y entonces recurre a mostrarse en todo momento y a todo el mundo a través del perfil de “Facebook”, “Instragram” o de WhatsApp. Son personas narcisistas que no viven conformes consigo mismas pero tampoco con los demás, de ahí que prefieren recurrir a la “pantalla” del celular para que de ellas los otros solo sepan de su ‘perfil’ falso.

4) Modo camaleón. En este modo nuestra cara cambia de acuerdo a la lisonja que el otro espera de mí. A cada oración, cada frase  pronunciada, sigue una expresión facial que se corresponde exactamente con lo que decimos; cambia la frase, cambia la expresión de la cara. Se intenta obtener algún beneficio del otro ya sea corroborando sus puntos de vista y actitudes aunque sean disparatados o productos de la soberbia, o bien, se le atribuyen al que tiene poder poderosas razones humanas y conductas memorables, independientemente del bando político, social  o económico en que lo encasillemos.

5) Y el modo “lloro y luego mamo”. En este modo la persona enseña una cara que parece atrapada por propia decisión en una experiencia permanente o laberinto eterno de conseguir lo que quiere sin tener que recurrir a la lucha tenaz en el mundo para asegurarse abrigo, comida y un refugio contra las inclemencias del tiempo, sino que desarrolla la simulación de un ser indefenso que no tiene más alternativa que depender de los otros para sobrevivir. De ahí, que aprende a “llorar”, es decir, a quejarse indefinidamente, a pregonar sus “carencias” ante la sociedad, sus vecinos y las instituciones públicas y religiosas, para que vayan en su ayuda y socorro de manera permanente, mientras oculta, maliciosamente, sus propias provisiones materiales. Consigue de todo con las instituciones oficiales y caritativas, pero no deja de “llorar” para continuar “mamando” los aportes que recibe de los sectores sociales mencionados.
   
La expresión facial de esas personas está especializada en despertar la sensibilidad y la compasión de los demás en su provecho. Es gente que como dijera el filósofo Georges Louis Leclerc, conde de Buffon,  son las únicas personas cuya baja pasión no pueden esconder aunque la disfrazan mediante una careta.
¿Verdad que usted conoce miles de personas que viven con el modo “lloro y luego mamo” y el modo “camaleón”?
   
El próximo lunes seguimos con la segunda y última entrega de este articulo, donde describiré los cincos tipos de rostros que tenemos los dominicanos. No se lo pierda.

El autor es terapeuta familiar
Centro Médico Cibao-Utesa
 
 


0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.