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Es urgente la reforma de la ley 87-01

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado | ACTUALIZADO 14.09.2018 - 6:33 pm

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(II)

Nunca me cansaré de recordar la enseñanza del principio que reza: ¨Salus  populi lex suprema est¨, que significa el bienestar del pueblo es la ley suprema. Los que ostentan la delegación del pueblo  mediante el voto no deben olvidar nunca que tienen la sagrada misión de ser Procuradores del bien común.
   
La Ley 87-01 es un gran instrumento para procurar el bienestar colectivo de manera institucional de forma que no se dependa del asistencialismo  de un estado paternalista y clientelar, promotor de la dependencia de los ciudadanos de unos presidentes que ofrecen de limosna a los ciudadanos lo que les niegan por derecho.
   
Aquí podemos recordar aquella sabia sentencia de San Ambrosio cuando dijo: ¨La caridad florece donde no hay justicia¨.

La reforma de la ley 87-01 se puede convertir en un instrumento de justicia y de equidad en una sociedad tan asimétrica como  la dominicana consecuencia de la prevalencia personalismo versus la institucionalidad.

Todos debemos exigir que cese la promoción indiscriminada del personalismo en detrimento de las instituciones y de todos los ciudadanos. Veamos un simple ejemplo, ¿No es una vergüenza pública que el gobierno invierta un promedio de 10 millones  al día publicitando lo que hace en el campo de la Educación y otras actividades como si estas fueran un producto que compra el pueblo?

Conviene recordarles a los estrategas del palacio que una sola acción buena es más elocuente que mil anuncios y que si esos 10 millones que van al bolsillo de los medios de comunicación y otra bocinas pagadas, se invirtieran para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos tendrían un impacto más positivo y duradero porque hay una saturación de falsa propaganda que magnifica la publicidad sin evaluar los resultados de proyectos que son más negativos que positivos, toda vez que no sirven para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
   
Los latinos decían : ¨Contra los hechos no valen los argumentos .¨ Ojala que nos aboquemos sin dilación a la reforma de la ley 87-01 para que dejemos un legado que garantice una tercera edad con un mínimo de garantía para satisfacer las necesidades básicas al final de esta tortuosa jornada, que representa la vida sin un buen plan de seguridad social.
   
Son muchos los dominicanos que al llegar a la tercera de edad caen en un vacío existencial por no tener un mínimo de garantía para una vida digna. Esta situación ha llevado a muchos al suicidio…todos tenemos la responsabilidad de luchar por una ley de seguridad social que garantice una tercera edad con dignidad humana, sino logramos esta meta debemos reconocer con humildad que hemos pasado por la vida sin saber para qué pasamos.



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