15 Octubre 2018 7:15 PM

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La asamblea en la Fortaleza San Luis

Julio M. Rodríguez

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Julio M. Rodríguez | ACTUALIZADO 10.08.2018 - 5:51 pm

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JUAN PABLO DUARTE SU VIDA Y SU OBRA (LXVII)
                                                                           

Cuando la noticia de la acción de Pedro Santanas a la Junta Central Gubernativa  llegó hasta Santiago y Puerto Plata, Duarte ya estaba de regreso en Santiago, pero el Padre Regalado Muñoz, Pedro Dubocq y el Gral Lopez Villanueva, tan pronto se enteraron de lo ocurrido, se trasladaron con urgencia a esta ciudad,  para junto a Duarte,  Mella y las demás personalidades del Cibao, incluyendo  los Generales  Pedro de  Mena y  José María Imbert , celebrar una amplia asamblea  en la Fortaleza San Luis y decidir cual iba a ser la solución al conflicto que se había creado al ser Santana declarado Presidente de la República por aclamación, con poderes dictatoriales a nombre del ejército y el pueblo.
   
Fue donde se decidió el rumbo que iba a tomar este país por los próximos 35 años y quizás hasta 1978 y tuvo lugar  el 23 de julio de 1844.
           
En ella Mella estaba furioso, si era por el, la solución era marchar con el ejército  victorioso el 30 de marzo y batirse contra Santana y sus hateros, pues el sabia que tenían las de ganar, .pues la ..lealtad de José Joaquín Puello  hacia Duarte estaba por encima de la  momentánea hacia Santana (quien terminó fusilándolo). Mella también sabía que podía contar con  Duvergé, quien era también un militar duartista (otro que también posteriormente fusiló Santana).

Pero en una reunión donde estaba Duarte, su opinión era la valedera y el pensaba diferente.
   
Su altruismo nunca le permitió ser manzana de la discordia entre dominicanos y menos que esa discordia se originara para que el fuera Presidente, pues el no había fundado el país con ese fin, sino para que como acababa de decirle   a los puertoplateños, los dominicanos vivieramos libres, felices, independientes y tranquilos y para eso, el no tenía que ser el Presidente.

Ese sentimiento de no ser manzana de la discordia, volvería a su mente después del fusilamiento de María Trinidad Sanchez, el   27 de febrero de 1845 y de nuevo aquí en Santiago, en 1864, cuando regresó del exilio y se enteró de la publicación   insidiosa de un  articulo en el Diario de la Marina de La Habana, que aseguraba el era causa de discordia entre los restauradores..
   
Y en este aciago día de julio de 1844, Duarte decidió que había que negociar con Santana y que Mella sería quien encabezaría la comisión encargada de esto, pues hasta ese momento, las relaciones personales entre  los dos  eran excelentes (volverían a serlo posteriormente, al regresar Mella del destierro en 1848).
   
Así que se formó esa comisión, donde originalmente estaba incluido el Gral José María Imbert, a quien Mella le había resuelto el problema que surgió entre el y los duartistas, cuando después de la batalla del 30 de marzo, dió connotaciones de estar con los separatistas,  afrancesados en ese momento. A última hora Imbert no pudo hacer el viaje.
   
Se decidió que Duarte regresaría a Puerto Plata, a continuar hospedado en la casa de Pedro Dubocq, en esos días situada en las afueras de la ciudad, en espera del resultado de las negociaciones. Pero no hubo negociaciones, porque dos cosas ocurrieron:
1ro.- Santana no estaba en disposición de negociar nada con los duartistas y tan pronto Mella llegó a Santo Domingo, lo metió en la cárcel, junto con Sanchez y los demás.
2do.- Después que  Mella salió de Santiago, el Gral de Mena, dio rienda suelta a sus inclinaciones separatistas y convenció al Gral Francisco Antonio Salcedo, de pronunciar a Santiago en favor de Santana, ejemplo que fue seguido rapidamente en las demás poblaciones del Cibao.
   
El hecho de que Duarte había rehusado la oferta de la Presidencia que ellos le habían ofrecido, tuvo mucho .que ver con esto.

Encerrado Mella, Santana inició los preparativos para enviar a buscar a Duarte, a quien ya el Gral de Mena había hecho prisionero.
 


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