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¿Para que sirven los improvisados operativos de seguridad?

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado | ACTUALIZADO 06.07.2018 - 6:15 pm

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A juzgar por sus resultados podemos señalar que prácticamente han resultado inútiles desde el año 2000 hasta el 2018, que se han realizado unos 7 u 8  operativos.
   
Ante estos resultados negativos nos preguntamos: ¿Por qué no han dado los frutos esperados?
  
 Entre otras muchas razones podemos citar algunas  que creemos son cardinales.
   
1ro. Estos operativos no atacan la causa o raíz del problema.
  
 2do. Estos operativos son reveladores de que no tenemos una política de seguridad ciudadana bien definida y estructurada de acuerdo a las exigencias del reto que representa hoy la «delincuencia callejera y estructurada» con la influencia externa de los miles de convictos que vienen deportados de los Estados Unidos  y los que entran de otros países que ni visado necesitan para instalarse aquí.
   
3ro. El mal ejemplo de la delincuencia de «cuello blanco» sin ningún castigo ejemplar se ha convertido en un estímulo para la juventud que ni trabaja ni estudia para que busquen en la delincuencia callejera un medio de subsistencia.
   
4to. El ocio es causa y efecto de la delincuencia.
   
Los ascetas del espíritu definieron la pereza como un «pecado capital», o sea raíz de otros muchos males.
   
5to. Hace años que el Estado y el sector privado debieron hacer una alianza estratégica para crear oportunidades de empleos para la juventud, bajo una política  de incentivos deducibles del Impuesto sobre la Renta para las empresas que empleen a jóvenes para que adquieran experiencia y el hábito del trabajo productivo que eleva la auto-estima y recupera el sentido de la dignidad humana.
   
La regla de oro es ponernos en los zapatos del otro.

Pensemos qué triste es para un joven que se levanta y no tiene nada que ocupe su mente, fácilmente  acaba siendo víctima del ocio y de las malas influencias de su grupo de iguales en el barrio.
   
6to. Los millones que el Gobierno mal invierte en nominillas y asistencialismo social clientelar hay que darle un giro de 90 grados para invertir en crear empleos creadores de riquezas y restauradores de la auto-estima  de nuestros jóvenes y del concepto de la dignidad personal.
   
Es oportuno recordar que la seguridad ciudadana es esencial y básica a la vez para la vida en sociedad.
   
Nuestra economía tiene una alta dependencia del turismo y sin seguridad ciudadana seguiremos perdiendo a muchas familias dominicanas que por el futuro de sus hijos están abandonando su «Madre Patria».
   
No hay que ser un genio para entender que estamos bajo la mirilla internacional observando cómo crece la delincuencia en nuestra Nación.
   
La seguridad ciudadana debe ser materia de prioridad A-1 para que todos los sectores de la sociedad nos unamos a trabajar por la seguridad ciudadana.
   
A nuestros agentes de seguridad hay que garantizarle un mínimo de seguridad socio-económica y de logística especial para que mientras estén en las calles no les falte agua, comida, el relevo oportuno y transporte a sus lugares de descanso.

Recordemos que nadie puede dar lo que no tiene.

Si nuestros agentes no cuentan con un mínimo de seguridad para ellos y sus hijos no tenemos derecho a esperar nada de ellos.
   
Hay que hacer un esfuerzo para depurar la Policía y mejorar sus salarios y un plan de seguro de vida y de salud.

¡La seguridad es y debe ser compromiso de todos!







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