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El Defensor de la Vida de un Cristiano

Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos

Ramón Enrique Marmolejos | ACTUALIZADO 13.06.2018 - 6:14 pm

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“Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.  Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 10:26 – 33)
   
Amigo(a), Dios, el supremo creador y sustentador de todas las cosas se acerca a ti en esta oportunidad una vez más para enseñarte y mostrarte su gran amor y regalarte lo más grandioso que debe anhelar un ser humano, la salvación eterna de su alma, al recibir a Cristo en tu corazón, lo más grandioso y maravilloso que Dios te puede regalar por su gracia y por su amor es el don de la vida eterna. Pero él nos enseña que eso tiene un costo, sufrir por causa del evangelio.  No es que tú sufras burlas o persecuciones para ganar la salvación que es en Cristo, es que ya como resultado de haber sido salvo, sufrirás por causa de Cristo, como Dios nos enseña en su palabra, cuando llamó al apóstol Pablo a salvación: “Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.   

El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.” (Hechos 9:13 – 16)
   
Al igual que el apóstol Pablo, encontramos cómo Dios nos enseña en el libro de Hebreos, la Galería de hombres de la fe, cómo muchos sufrieron azotes, cárceles, fueron apedreados, aserrados, muertos a filo de espada por causa del evangelio de Cristo, como el apóstol Juan que estaba preso cuando Cristo le reveló el libro de Apocalipsis: “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.” (Apocalipsis 1:9)
   
El Señor Jesucristo nos enseña que en este mundo tendremos aflicciones, pero nunca jamás debemos avergonzarnos del nombre de Cristo, ni tener temor de proclamar su nombre, ya que es un mandato de Dios mismo que ordena que prediquemos su palabra: “Y les dijo:  Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:15 – 16)

Amigo (a), un estudio de la historia del cristianismo a través de la peregrinación de los creyentes hasta la ciudad celestial arrojará un balance de miles de creyentes muertos por serle fiel al Señor Jesucristo y su palabra, como es el caso de Policarpo, alrededor del año 155 d.C, cuando lo persuadían que pensara en su edad, y que adorara al emperador y maldijese a Cristo el expresó: "Llevo 86 años sirviéndole, y ningún mal me ha hecho. ¿Cómo he de maldecir a mi rey que me salvó?" Ante la firmeza del anciano el juez ordenó que fuera quemado vivo.
   
Hoy día encontraremos muchos países donde los cristianos son perseguidos y muertos, se les considera que son locos, menospreciados, pero son bendición para Dios, y nos alienta a seguir hacia adelante: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.” (Filipenses 1:29)
¿Te avergüenzas del Señor Jesucristo? ¿Te da temor porque te llamen "loco, fanático" por causa de Cristo? El Señor ya lo sabía, por eso el dejó su palabra en la Biblia que habla acerca de eso: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” (1 Corintios 1:18) “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.” (1 Corintios 1:21)
   
Amigo(a) lector de este artículo, recuerda, nunca te avergüences del nombre de Cristo, esto te acarreará a la perdición eterna de tu alma el día que mueras, por ello el Señor te llama a entregar tu vida a Cristo y serás salvo, ya que Él ha prometido que estará siempre con aquellos que entreguen su vida a Él, y por consiguiente El cumplirá su palabra cuando dice que aquel que comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

-Todas estas citas Bíblicas las encontrará en la Biblia Reina Valera 1960-



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