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Sirvamos al Señor con fidelidad

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz | ACTUALIZADO 11.06.2018 - 5:30 pm

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“Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”  Santiago 1:18
 
En el artículo anterior vimos el tema: “¡Cuidado como sirve a Dios! Ahora vamos analizar cómo proceder con verdad para servir a Dios. Para esto nos vamos a enfocar en el liderazgo espiritual al que apunta el texto. Situémonos en el contexto de la época (2 Crónica 19) cuando Josafat rey de Israel, fue reprendido por Dios a causa de sus alianzas con personas que aborrecían a Dios, sin embargo, aunque no agradó a Dios sus acciones, Él le dio otra oportunidad, extendiéndole su misericordia, porque el Señor mira el corazón.
    
“Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto.  Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios.” 2 Crónicas 19:2-3
    
Josafat, aprovechó esa oportunidad de Dios para hacer lo correcto y establecer orden espiritual en el pueblo. Hoy la iglesia de Jesucristo necesita ser reenfocada y volver a ser instruida en la Palabra, donde los creyentes se apropien de los principios y de la verdad presente.    

Es necesario que se vuelva a la Biblia. El pueblo de Dios está pereciendo por falta conocimiento, porque no están alcanzando las riquezas de pleno entendimiento, ni el conociendo del misterio de Dios el Padre, y de Cristo. Sencillamente, porque no se lee la Biblia, por tanto, no hay una apropiación de los principios y promesas de Dios; es la Palabra la que fortalece y actúa con poder en cada creyente, en la formación de Cristo en su hombre interior.
     
“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.”  Oseas 4:6 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
    
Josafat, estableció jueces y los instruyó para que sepan cómo proceder en sus puestos y les dio pautas para implementar verdades que traerían orden al reino de Dios. El liderazgo espiritual debe ser instruido con verdad, haciéndole entender el carácter que conlleva representar a Cristo y de entender a quién es que se le sirve. David dijo que él no hacía nada para Dios que no le cueste. Hoy día las iglesias están llenas de líderes engreídos que hacen las cosas cuando quieren y como quieren. Así no es, Jesús nunca llamó esos tipos de líderes. Por tanto, hay que cambiar de mentalidad si queremos que el reino avance y el Señor avive su obra en medio de los tiempos. 
     
“Y puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Judá, por todos los lugares. Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis: porque no juzgáis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis.  Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho. Puso también Josafat en Jerusalén a algunos de los levitas y sacerdotes, y de los padres de familias de Israel, para el juicio de Jehová y para las causas. Y volvieron a Jerusalén.” 2 Crónicas 19:5-8
    
Verdad es definida en la Biblia como fidelidad; “Porque recta es la palabra de Jehová,
   
Y toda su obra es hecha con fidelidad.” Salmos 33:4. Vimos el temor como principio a la sabiduría, por lo tanto, cuando conocemos a Cristo, esa sabiduría e inteligencia nos hace andar en fidelidad y en libertad, ya no andamos con temor del mundo, porque ese temor no procede de Dios, porque nos lleva en detrimento, pero esa verdad manifestada a los hijos, es la que nos ayuda a vencer todo obstáculo y nos da la fuerza para operar dentro de la naturaleza divina. Por eso dice en 2 Timoteo 1:7 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
    
Podemos ver que la verdad de la Palabra, nos enseña a no tener miedo a nadie ni a nada, porque el único temor que es beneficioso es el del Señor, porque nos da sabiduría y ciencia, porque el temor reverente de Dios nos ayuda a vencer el temor del mundo y a conquistar los miedos, porque en Cristo somos más que vencedores, por tanto, el temor del mundo debe ser disuadido, porque Cristo venció y vive en nosotros.
   
Es la Palabra de verdad que trae liberación y transformación a los pueblos. La verdad nos equipa en la fe, nos fortalece para creer y confiar en las promesas del Señor. La fe viene por el oír y el oír la Palabra de Dios, eso dice la Biblia, lo que significa que necesitamos estar en contacto con la Palabra para poder crecer en la verdad que es Cristo.  La Biblia nos instruye, nos redarguye, nos corrige y nos alinea al propósito eterno. Juan 8:32 nos dice: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
    
“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” 1 Juan 5:20
   
 “Sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.”  Efesios 4:15
    
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”  2 Timoteo 2:15


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