25 Mayo 2018 10:39 PM

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El machismo y la Revolución Sexual

Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara | ACTUALIZADO 16.05.2018 - 10:28 pm

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Se ha vuelto común escuchar en las noticias y en las redes sociales que un hombre le quitó la vida a su esposa, a sus hijos y luego acabó quitándose su propia vida. De igual modo, algunos hijos han mandado a matar a sus padres para quedarse con el dinero de la herencia. El punto está en que ahora eliminar a otra persona  no causa asombro ni inquieta, es decir, que aparentemente se ve como algo “normal”, cuando en realidad no lo es, porque la vida humano no es un pedazo de cartón ni mucho menos un plástico higiénico que se usa y luego se tira.  
   
A lo mejor, cuando ocurren estas situaciones, los amigos y familiares no intervienen para lograr la paz, por varias razones. Una de ellas, porque ya lo han hecho y no han logrado nada. Otra sería, porque hay mujeres que aman a sus esposos, aunque sean infieles, tomen bebidas alcohólicas y las maltraten física y verbalmente, y en el fondo tienen la confianza que algún día cambiarán, aunque no vean signos visibles de eso.
   
Ahora bien, pienso que el auge de la tecnología, el afán del lujo, la influencia de EE.UU., la propaganda materialista, y sobre todo, el pansexualismo que vivimos, han provocado que el machismo cultural que arrastramos históricamente, lleve al hombre a seguir creyendo que la mujer es su propiedad, que ella es un objeto cualquiera, que puede utilizarla y tratarla a su antojo, hasta creer que tiene la potestad de eliminarla cuando ya no le interesa.
   
Es penoso saber que estos hechos trágicos, dejan a muchos hijos huérfanos de ambos progenitores, porque la emoción o  la pasión, pudieron más que la razón, el diálogo y la comprensión. Estos hijos, además, tendrán que crecer con heridas y cicatrices profundas, llegando a ser los posibles candidatos que repetirán los mismos errores de sus padres.
   
Por eso es justo decir que la conciencia social se ha dormido casi en su totalidad con el tema de los feminicidios, ya que las mujeres continúan muriendo, los medios de comunicación se siguen quedando en comentarios en torno a estas muerte que días más tarde quedarán olvidadas. Luego, todo volverá a la “normalidad”, como si todo lo que ocurrido no fuera nada grave, aunque para los familiares se convierta en una pesadilla que dura toda la vida.
   
Para promover al cambio de realidad del machismo y de una sociedad que tiene el sexo como ídolo, creo que debemos iniciar educando a niños y adolescentes sobre la igualdad de todos los seres humanos ante los ojos de Dios y los demás. Asimismo, debemos tratar de desarrollar una sexualidad que sea entendida de modo integral: alma, cuerpo y corazón, y no reducida única y exclusivamente a tener relaciones sexuales. Por tanto, todos tenemos la responsabilidad formar hombres y mujeres sanos afectiva, espiritual y psicológicamente, porque cada persona ofrecerá en la vida, lo que lleva dentro.



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