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Hechos y Temores

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel | ACTUALIZADO 15.05.2018 - 9:23 pm

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La nebulosa se extiende con el pasar de los días, como una estela en la cual resulta difícil prevenir cuales desenlaces pudieran suceder en el mundo político local, ya abiertas las compuertas de las fábricas de presidentes del PLD, los nuevos aspirantes desafían la compleja coyuntura electoral, acicateada por las dificultades de la aprobación de la Ley de Partidos.
   
Lejos de emprender el camino de un “todos contra todos”, la rueda gira encaminada a todos contra uno –bloque del oficialismo-, centrando los esfuerzos estratégicos hacia a una recomposición de un escenario caracterizado por los esfuerzos legislativos de buscarle a la modalidad de celebración de las primarias abiertas, una salida con el menor de las heridas posibles.
   
Hay temores latentes por el  curso  que estos hechos puedan tomar, si se mira como el tiempo viene obrando contra unos proyectos esenciales, para garantizar un mínimo de orden en la celebración de las elecciones presidenciales del 2020, de ahí el surgimiento de los nuevos ensayos presidenciales, con los cuales se otean nuevas posibilidades que puedan dar al traste con nuevos escenarios políticos.
   
Los presidenciales conocen a cabalidad como el diferendo entre el Presidente Danilo Mediana y el Doctor Leonel Fernández corroen las posibilidades de los viejos proyectos a lo interno del PLD, organización considerada, en su momento con suficientes talentos como para considerarse una fábrica, los hay de todos tipos: próximo al mandatario, muy próximo al mandatario y menos próximos al mandatario; todos por igual, esperan  marcar en las encuestas para luego aspirar a su endoso.
   
Para otros, abrir las compuertas a todos estos proyectos, también, ayuda a crear un sosiego a los contrapuestos esfuerzos de ambos líderes, un poco agotados, con los argumentos y contra argumentos, procurando salvar el impasse; otros, menos, crédulos,  se inclinan por pensar que la nueva estrategia surgida de palacio se enmarca en la idea de conseguir tender una bola de humo, sea creando un clima interno democrático, para cerrar la creencia de una tercera vía o sencillamente, lograr finalmente una justificación de la modificación constitucional, dado el estrepitoso fracaso de todos estos intentos.
   
Cualesquiera que sean los resultados finales –los hechos son tozudos- deberán dejar al descubierto cierto grado de transparencia, para así hacer posible airear un clima de unidad, donde todas las partes, de alguna manera, puedan sentirse representadas y emprender el rumbo a la retención del poder, en lo cual todos parecen estar de acuerdo.
Fíjense en la similitud discursiva mostrada, tanto por el Licenciado Domínguez Brito, el primero y, el Doctor Reynaldo Pared Pérez, el segundo, en el emprender las aspiraciones, ambos coincidieron en la necesidad de reconocer la obra de gobierno de sus predecesores, caracterizada por sus vínculos con los déficits históricos en materia social e institucional. Su creencia de que “se puede hacer mejor” no riñe con los logros alcanzados e impronta, tanto de Leonel Fernández como de Danilo Medina.
   
En tanto, la oposición extraviada históricamente en sus laberintos, no da con un discurso capaz de remontar la pronunciada brecha que lo separa del partido oficialista; por el contrario, sus recientes procesos internos para seleccionar sus autoridades partidarias aún son cuestionadas por quienes, no satisfecho, recurren a las impugnaciones, dándole aquiescencia los resquemores del pasado, donde jamás le fue posible dar legitimidad a sus eventos internos.
   
La propia Junta Central Electoral (JCE) se involucra en el juego a través de la realización de ejercicios técnicos y económicos para mirar la forma de sortear semejante panorama. Sus pronunciamientos recientes, por cierto optimistas, dan a la población un cierto grado de tranquilidad, si se observan los latidos de una pieza legislativa alejarse de convertirse en un instrumento idóneo para arbitrar el complejo proceso electoral que se avecina.
   
Mi opinión: La transición e n el PLD aparece como un dato oculto en la tortuosa convivencia de los actores; unos se ubican en la idea de pasar la antorcha a un tercero y la muestra fehaciente está en la cantidad de candidatos presidenciales que aparecen cada vez en el escenario político; ni Leonel Fernández ni el Propio Presidente de la República corren el cerrojo de sus proyectos, en tanto no ocurra el milagro de que uno de los recién proyectos emerja en el electorado con posibilidades reales de competir con la oposición, aun sumergida en la indefinición.
   
Por si acaso, no se explica con claridad! Los temores y los hechos residen ahí, en quien puede lograr torcer esta polarización existente entre los dos liderazgos que hicieron posible la transición política, al momento de la desaparición de las grandes figuras del siglo pasado; nueva vez, se construye un momento histórico en el cual, los nuevos se convierten en viejos y habrá que otear entre todos para ver quien trasciende y asume la conducción de los destinos del país, a través de la Presidencia de la Republica. Son los hechos y los temores!



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