17 Julio 2018 3:30 PM

PortadaOpiniónColumnas

Los viajes en el tiempo y el espacio

Ramón Cáceres Almonte

Ramón Cáceres Almonte

Ramón Cáceres Almonte | ACTUALIZADO 13.04.2018 - 6:47 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

Los viajes en el tiempo será siempre un tema  de debates…es difícil llegar a un consenso al respecto. Apenas estamos comenzando a entender estos asuntos aunque hace siglos  San Agustín pudo expresar brillantes ideas al respecto:

 …“y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y, en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad”.

Albert Einstein, desarrolló una teoría denominada Relatividad Especial. Las ideas de la Relatividad Especial son muy difíciles de imaginar porque no son cosas que experimentamos en la vida diaria. En la misma, uno de los principales postulados establece un tope de velocidad…y solamente lo tiene la luz, que no es más que una porción de un fenómeno llamado Espectro Electromagnético, y se extiende la misma desde el ultravioleta al infrarrojo-. Otro de los asuntos establecidos es que a velocidades cercanas a la luz el tiempo se dilata se enlentece, se ralentiza, se lentifica…palabras que significan lo mismo.
   
En la segunda parte –Relatividad General-de esta genial teoría se estable que un cuerpo masivo genera en torno a sí, una distorsión del espacio y el tiempo…es decir que es manipulable este asunto del tiempo, en cierto sentido…pero, cómo viajar hacia el pasado, cómo hacerlo hacia el futuro.
   
Uno de los primero en teorizar al respecto fue el escritor de libros infantiles y aventuras Mark Twain, aunque los juicios que he leído al respecto no coinciden conmigo: “Con este viaje al pasado, Mark Twain no pretende hacer alardes científicos, «la transposición de épocas y cuerpos» es solo un pretexto para escribir un relato humorístico, empapado, como es habitual en él, de sátira social y política. Las instituciones monárquicas, eclésiásticas y caballerescas reciben un buen repaso; y los personajes, un tanto grotesctos y caricaturizados, a la vez que nos divierten, nos sitúan frente a la desconfianza del autor ante ciertos valores morales tenidos entonces por inamovibles”.

Un yanqui en la corte del rey Arturo es una obra literaria del escritor estadounidense Mark Twain que enmarca ideas religioso-políticas y conocimientos tecnológicos de la época del autor en una ficción caballeresca satírica.
   
Esta obra de Mark Twain fue publicada en fecha 3 de mayo de 1889 cuando uno de los grandes genios del mundo estaba vivo: Nicolas tesla…y este era un gran amigo de Twain, e hizo muchos experimentos con él. Nikola Tesla es, sin duda, uno de los genios de la humanidad más enigmáticos, alguien cuya obra y personalidad se encuentran envueltas en leyendas e historias.

Mi opinión es que este libro lo sugirió e ideó Tela y dio a conocer que era posible viajar al pasado

Mas tarde, una de la mejores obras literarias la relizaria H. G Wells en 1895 con La máquina del tiempo, en donde se  describe un artefacto que permitiría moverse entre presente, pasado y futuro, alcanzando una cuarta dimensión.
       
Unos años después volvió sobre el tema con Los argonautas del aire es una secuela de ese primer libro de H.G. Wells. Si bien no es una novela como tal sino una historia corta, podría englobarse dentro de la serie.
   
En Los argonautas del aire conocemos al inventor de la máquina del tiempo, un hombre misterioso que utiliza los viajes en el tiempo de forma selectiva, para llevar a cabo acciones que podrían ser consideradas reprochables.
   
A diferencia de La máquina del tiempo, en Los argonautas del aire, H.G. Wells no se concentra en la máquina en sí, sino en las consecuencias que podría tener su uso a través de ejemplos fáciles de comprender. Un punto interesante es que solo se viaja al pasado y no al futuro.

Hay otros autores, y uno de ellos es el escritor por excelencia de este tipo de literatura: Isaac Asimoc. Con su genial El fin de la eternidad.
   
Isaac Asimov  después de concluir sus dos series literarias, la de las Fundaciones y la de los Robots, escribió la novela El fin de la eternidad (1955), en donde se nos presenta una organización llamada La Eternidad, cuyos trabajadores –los Eternos– funcionan como centinelas del bienestar de la humanidad a lo largo de los siglos moviéndose por la historia y efectuando los cambios pertinentes en las corrientes temporales.

Es increíble pensar con respecto a los viajes en el tiempo. ¿Qué sucedería si retrocedieras en el tiempo y hubieras impedido que se conozcan tu papá y tu mamá? ¡Hubieras evitado tu propio nacimiento! Pero entonces, si no hubieras nacido, no podrías haber regresado en el tiempo para impedir su encuentro.

Hasta ahora todo es cuestión de posibilidad, los agujeros de gusano es lo único que conocemos como una posibilidad…pero, producir y manejar los agujeros de gusano, está lejos del alcance la ciencia. La máquina del tiempo siempre estará en nuestra mente en sus diferentes formas, como  piratas en las mentes infantiles y jóvenes, al estilo litertario de Robert Louis Stevenson de los años 1881-1882- 1883…fecha cuando se dio a conocer La Isla del tesoro en donde el joven Hawkins veía piratas por toda parte.



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.