13 Diciembre 2018 12:52 AM

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La ética y el trauma legal

Rafael Octavio Lantigua

Rafael Octavio Lantigua

Rafael Octavio Lantigua | ACTUALIZADO 13.04.2018 - 6:39 pm

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Casi todo el mundo viola la Ley e interpreta el sentido de diafanidad y justeza. Debido a que es un traje, que es un riesgo comprometedor, hipoteca y condiciona su aplicación la conciencia, el bolsillo y la credibilidad.
   
En un país de desigualadas, prejuicios pelliqueros, prevalece el clientelismo, la posición social, económica y el dominio de la aprecia elitista. Sucumbe el don y el dominio de la sugestión, y el  cuco de la figura de la apariencia y el miedo a la venganza intrusa que puede cambiar la existencia y la vida a cualquiera que quiera decir la austera verdad.
   
La impunidad es un ente virtual del prevaricato que algunos falsos  jueces por no deliberar convierten en lenidad, en desmedro de la sociedad, la verdad sucumbre, y la confianza diáfana también. La justicia en esencia como impoluta debe mantenerse exente y al margen de los demás poderes.

Aislar lo pecaminoso y poner etiqueta a la delincuencia ay ser escudo protector, es el papel de la justicia, siendo fiel esclava de la verdad. No importa el precio ni el riesgo, sino abdicar con honor ética y dignidad.
   
La historia registra apóstoles  y héroes que se inmolaron por ese sacerdocio de la verdad.  En vez del miedo y el soborno prefirieron no dejarse apagar con la muerte, en vez de claudicar a sus principios y su dignidad que no sucumbe. Ellos dejaron la impronta como un legado de ejemplo intrínseco.
   
Con la ausencia y la degeneración de valores, se extingue la llama de la seguridad y se abre un túnel y vorágines de incertidumbre, tolerancia e impunidad, campeando el esquino de la apocalipsis y el espectro siniestro de lo peor. El protocolo deletéreo y la disciplina, como el cabildeo y el pueril tráfico de influencias, frenan y coartan como un estiércol crean nuevas realidades y la inmoralidad permeable geminando una vergonzosa utopía y un limbo de la verdad.
   
Borremos el mesianismo sagrado y a medirnos a todo con la misma vara para bien de la igualdad.

EL AUTOR ES ESCRITOR Y POETA



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