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Dar el primer paso…

Hna. Alicia Galíndez | ACTUALIZADO 12.03.2018 - 7:34 pm

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¡Qué alegría! sienten las madres cuando sus hijos dan el primer paso y empiezan a caminar,  hacen una fiesta y se lo cuentan a todos, de igual manera ¡qué lindo es!, cuando ella o él, dan el primer paso en la reconciliación de la pareja y evitan así los malos entendidos y las rupturas que acaban con el matrimonio, con el amor y el hogar, más admirables son las naciones que toman la iniciativa y dan el primer paso, sea por la razón que sea; envían diplomáticos y busca el modo de concertar la paz, para evitar enfrentamientos bélicos que solo benefician  a los comerciantes de armas que se lucran con la muerte de las personas por el miserable dinero.

Dar el primer paso, y no esperar a que sean los otros quienes lo den, es tomar la iniciativa, es ser capaz de ceder por un fin mayor, para lograr el amor, la concordia, para ofrecer el perdón o para pedir perdón, con la conciencia de que con este primer paso, estamos construyendo un camino, tendiendo puentes y afianzando la paz.
Me aterra cada vez que leo los sucesos, sobre todo los de feminicidios, mi fe no me  permite entender ¿cómo es posible que una persona asesine a otra?, que violentemos el mandamiento de Dios “no mataras”, sin medir las consecuencias de la cantidad de niños y niñas que quedan huérfanos y que posiblemente serán personas marcadas por el dolor, el miedo, la violencia, e incluso pueden llegar a ser delincuentes si no se les ayuda y atiende como debe ser en cada caso, y esto por hablar de las consecuencias de aquí, y las de allá, en la vida eterna, en lo que pasará con los asesinos que a menos que se conviertan, pidan perdón y cambien, no entraran en el reino de los cielos.
   
Y usted dirá… pero sor, ya la gente no piensa en la vida eterna, no le importa el destino final ni las cuentas que debe entregar a Dios sobre la administración de los recursos humanos y talentos que él, puso en sus manos, y, respondo: puede ser que algunos no lo piensen ni le den importancia, pero esto no quiere decir que no sea una verdad revelada.

Dar el primer paso, no es cosa fácil, pero sí, es reconfortante, porque con ese paso, se rompe el círculo del odio, del enfrentamiento, de las discordias, de la agresividad y la violencia,  y si este primer paso lo llevamos a todos los ámbitos como el marco de los valores humanos y cristianos, entonces todo puede ser diferente. El momento es ahora, cuando usted y yo, tomemos la decisión de ser personas honradas, responsables, trabajadoras, honestas, respetuosas, tolerantes, amorosas con los hijos, dispuestas a dialogar y lograr juntos la construcción de una cultura de paz.

Les remito al mensaje de los obispos para el 27 de febrero 2018, “La impostergable urgencia de vivir en valores”, tenemos que volver a activarlos, hablar con los pequeños y grandes de ellos, tenerlos como ejes centrales y transversales de toda educación familiar, escolar, ciudadana… volver a retomar los valores fundamentales de la convivencia humana, la palabra de Dios, los mandamientos, los signos de vida y esperanza presentes en la comunidad, para vivir como hermanos. No esperemos que lo hagan los demás, es hora de que usted y yo demos el primer paso, acompáñeme…




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