18 Agosto 2018 12:15 AM

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Venezuela en el contexto mediático

Rafael A. Escotto

Rafael A. Escotto

Rafael A. Escotto | ACTUALIZADO 13.02.2018 - 7:10 pm

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Aunque los medios no lo digan con claridad y equilibrio informativo, la crisis en Venezuela es multifactorial. El expresidente Hugo Rafael  Chávez Frías inició un proceso político interesante de socialización en el que el ser humano y la familia adquirían un rol principal junto con la educación como transmisora de conocimientos y de valores. Nunca antes en Venezuela se había experimentado un régimen de socialización donde el individuo ya socializado adquiere nuevos recursos y en este sentido su importancia es más dilatada, ya que no todo aprendizaje supone un elemento socializante.
    
Por eso es que hay un segmento importante de la población burguesa venezolana  compuesta por comerciantes y empresarios prósperos ligado al gran capital nacional e internacional y a la iglesia católica que no asume el proceso y decide hacer causa común con la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y otros con los remanentes dispersos del Comité de Organización Política Electoral Independiente o Partido Socialcristiano o Partido Verde (COPEI), de tendencia falangista, seguidores de la doctrina social de la iglesia sustentada en las enseñanzas de los filósofos cristianos franceses Jacques Maritain y Emmanuel Mounier y el partido Acción Democrática (AD) de Henry Ramos Alud, anteriormente liderado por Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi, miembro de la Internacional Socialista, muy distinto de cualquier tipo de socialismo.

Chávez, un militar y político  de consciencia, inició un debate dentro de la sociedad conservadora venezolana sustentado en la plataforma del Movimiento Quinta República que plantea una doctrina social ligeramente opuesta a la práctica de la filosofía de la iglesia católica y de los copeyanos, como Luis Herrera Canpins y Rafael Caldera.
    
Chávez no estaba en contradicción abierta con los ideales o principios de la social democracia que propone que «el hombre no es un ser limitado, sino que necesita del Estado y de la sociedad para que lo ayuden en sus obstáculos al desarrollo«. La contradicción  entre el COPEI, AD y el hoy Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) radica más bien en que el (COPEI y la AD)) no pusieron en movimiento ni estimularon verdaderamente lo que pregonaban como postulados de sus partidos: «que el hombre es la principal obra de la creación«, mientras que el PSUV sostiene que esta creencia debe divulgarse de manera afirmativa, ser facilitadora  y axiomática.
    
El pueblo venezolano de hoy día a pesar de la crisis social, aunque aparenta estar inmerso en una crisis política no es del todo así, lo que subyace es una crisis de las superestructuras ideológicas en el marco conceptual del materialismo histórico, respecto a las situaciones materiales o pragmáticas que se daban durante la coalición bipartidista de Acción Democrática (AD) en los gobiernos de  Raúl Leoni y Carlos Andrés Pérez y el partido COPEI de Rafael Calderas, en los cuales las relaciones de desigualdad en la distribución económica y social de la riqueza eran notorias y profundas.
    
Además de aquello, en Venezuela hay una crisis aguda y casi insalvable de los partidos políticos de oposición, al igual que Méjico y Brasil, que no han podido desarrollar un discurso político y social que penetre y mueva acciones electorales fuertes contra el chavismo; debido a ese vacío doctrinario y plebiscitario la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) lo que busca aparentemente es que alguien desde afuera de Venezuela le proporcione la mantelería y le sirva la mesa a cambio de un pedazo del pastel, facilitándole el ascenso al poder sin haber trabajado para el banquete.
   
Viendo la crisis del derecho internacional y los maridajes de la Organización de Estados Americanos (OEA) durante los gobiernos de Rafael Calderas, Luis Herrera Campins  y Carlos Andrés Pérez, el hombre nunca fue verdaderamente el centro del desarrollo socioeconómico de aquel Estado rentista, por el contrario, su progreso fue postergado y en cambio todo bienestar social y económico estuvo focalizado a beneficiar a una minoría capitalista, aburguesada y de corte segregacionista apoyada por la doctrina social de la iglesia, renunciando lamentablemente esta última a la llamada «justicia social« del jesuita Luigi Taparelli y a la «justicia distributiva« planteada por Aristóteles.
   
 Lo que el chavismo a través del PSUV no ha sido capaz de configurar es una política económica nacional dinámica que razone objetivamente sobre el concepto de desarrollo y el patrón de organización territorial indispensable desde una perspectiva histórica de lo que podría ser un desarrollo sustentable que atienda a las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de la futuras generaciones.
    
Sin embargo, podemos decir que el chavismo ha tratado de desarrollar con esfuerzos una base poblacional técnica, educativa y científicamente apta para  estructural y fomentar en la crisis de abastecimiento en que se debate la vida del venezolano, programas tan exitosos como el Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) así como el lanzamiento de  un incomparable programa social llamado Gran Misión Viviendas Venezuela (GMVV) que ha entregado desde el 2011 más de 700 mil viviendas.
    
Desafortunadamente, Venezuela está casi atrapada en una batalla política y económica caracterizada por un fuego cruzado y resabios de organismos internacionales  aliados al gran capital que no le permite al gobierno de Nicolás Maduro reposo, ni siquiera le deja espacio para ejecutar su obra de gobierno ni conducir los destinos de ese pueblo con efectividad de ahí fue la necesidad de la Asamblea Constituyente. Aquí cabria traer el proverbio que reza: «Con candela y puya hasta diablo suda«.
    
La oposición en Venezuela contra el chavismo no ha sido capaz de deponer sus  intereses presidencialistas y formar una unidad compacta alrededor de una candidatura que asegure el triunfo electoral. Para ello tendría que elaborar una propuesta política conjuntamente con un plan de acciones que concretice la visión de la organización y diseñar una estrategia que le  asegure el triunfo.
    
Sin embargo, al parecer lo que desearía la oposición es que le pasen por encima a la soberanía de un país y al PUSV que abandone el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela voluntariamente o por medio de un acuerdo y eso no es posible o en caso contrario que desde afuera le pongan en sus manos el poder tumbando al presidente Maduro para ellos poder treparse y llevar a Venezuela a la ruina.
   
El MUD tiene que enseñar que tiene votos reales, que posee una doctrina compatible con las aspiraciones de las masas venezolana, que tiene conciencia de clase, fuera de un interés golpista, que gobernará para recomponer la sociedad venezolana, no para dividirla más de lo que está dividida y que los bienes patrimoniales del país no sean transferidos a terceros como botín de guerra porque no son bienes herenciales de familia
   
 ¿Estaría el MUD en condiciones de cumplir con esto último?  Otro consejo final: La oposición debe olvidarse de seguir con el mismo liderato. Esos corifeos políticos se han vuelto anacrónicos y han perdido credibilidad en el pueblo, por tanto, es difícil  que con ellos pueda la oposición  derrotar a un Nicolás Maduro, manejando los resortes del poder, además, con un partido como el PUSV compacto detrás del presidente aparte de que con una elecciones tan  cercana no tendría tiempo de reagruparse con alguna efectividad.
    
A todo lo expresado, quiero agregar que la influencia colombiana, ni la peruana, argentina ni mexicana son intervenciones positivas que pudieren ayudar al reencuentro de dos bloques de líderes contrapuestos. Lo ideal sería que La determinación para colocar los intereses de la sociedad venezolana por encima de las suyas propias.
   
Hay que puntualizar la falta de sinceridad de los cancilleres y gobiernos de esos países afectados por asimetrías sociales que ven la paja  en el ojo ajeno y al mismo tiempo sus propios males, desde luego con las bendiciones de editores internacionales de la gran prensa  que solamente  ven   el problema venezolano  sin tiempo para una taza de café en la tempestad de Méjico y en la crisis de las derechas con repercusiones y allanamientos auspiciados por el gobierno de Macri quien ha perseguido  con alevosía a las Madres de la Plaza de Mayo y desacatado ordenes juridiciales que favorecen a una prisionera política como Milagro Sala.
    
En este caso, por ejemplo, guardaron silencio Almagro, los cancilleres de Lima y la OEA entera. Empero, el tango recurrente, la ranchera, el blue, la bachata, el ballenato da por las cuatro esquinas Venezuela, unos ángeles malos y otros buenos. Los primeros estarían del lado del gobierno o del partido que en las elecciones de una Asamblea Constituyente obtuvo más de ocho millones de votos de la ciudadanía venezolana con capacidad de elegir y ser elegidos.
     
El hecho de que la oposición no quisiera participar e hiciere un llamado a una abstención nacional que no fue escuchada ni con el cierre de calles, Parroquias y las llamadas «guarimbas«, la verdad es que hubo una participación mayoritaria como  para amargar a Almagro, lo Macri, Kuczynski y al señor presidente Peña Nieto. Cualquier nombre en omisión involuntaria aparecería en el contexto de una campaña que algunos llaman «guerra mediática«, no sé si podría tener otro nombre.
   
Pienso, pensamos que entre los intereses de la noche y el día la jerarquía de la propia iglesia católica tendrá que pedir perdón o copiar a los editores internacionales que desnaturalizan los hechos arrastrados por pasiones mercantilistas y el desenfreno de la ideología neoliberal.
   
 Un listado de palabras venidas de la elite eclesiástica venezolana no calma ni interpreta nada con sanidad próxima a Dios. Todo lo contrario, turba, se distancia, blasfema, pasa por alto la fangosidad de la violencia como si se tratara de una serenata para Schubert. Los medios escuchan la anclada élite purpurada y deliran en sus ideas. Los medios ven la dictadura de Vírela en Miraflores y la luz de la democracia en la Casa Rosada. Deliran en la plataforma de las ideas dominantes.

 

 


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