16 Enero 2018 11:09 PM

PortadaOpiniónColumnas

La juventud palmera

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 11.01.2018 - 11:24 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

La década de los (60) del siglo XX fue un período encantado y de desafíos continuos de las estructuras sociales, las tradiciones y costumbres instauradas en las sociedades occidentales. Muchos movimientos sociales se erigen en redentores y Defensores de los derechos de las minorías, derecho al aborto, al ambiente sano, a la libertad de culto, se producen cuestionamientos de los moldes y paradigmas académicos. La juventud del mundo asumió la bandera de la libertad, la paz y la confraternidad y la filantropía.

No obstante la propaganda de la guerra fría, la cual dividía el mundo entre buenos y malos, pacifistas y guerreristas, terroristas y ciudadanos, los jóvenes cuestionan la guerra, los genocidios y los etnocidios culturales. El patriarcado y la versión vertical del mundo occidental se resquebrajan. Instituciones como la familia, escuela, iglesias y medios de comunicación son horadados por las contundentes críticas de la juventud, que se expresaba en Rebeldía, insubordinación, pero también en Solidaridad mansedumbre y una preocupación continua por la situación del otro. Quienes vivían en el primer mundo se identifican con las causas justas que se levantaban en África, Asia o Latinoamérica y el Caribe.

Era una época romántica un afán por la libertad, la tolerancia, el respeto al libre albedrío. La sociedad dominicana Bajo su condición de tercermundista no se hallaba exenta de esto, muchos jóvenes se inmolaron frente a Trujillo, combatieron al triunvirato así como enfrentaron a las tropas norteamericanas que invaden el país en 1965, como a la vez salieron ante los lacayos y entreguistas del capital extranjero. Los jóvenes de la raza inmortal, la juventud de la generación llamada Manolo, diversas pléyades de muchachos que asumieron el compromiso Cívico y ciudadano de construir un mejor país.

Por esa misma época África era testigo de las luchas por la descolonización y la independencia Latinoamérica vivía continuos cambios y movimientos emancipatorios. Así como se produjo en mayo francés de 1968 también se desarrolla la protesta de Tlatelolco (México) la cual termina en matanza... La primavera de Praga de 1968 es otra expresión de la lucha de los pueblos por construir su propio destino e identidad. La sociedad dominicana y con ella la juventud con vocación de cambio había quedado frustrada y con ansias de redención tras el efímero gobierno de Bosch, el levantamiento guerrillero de Manolo Tavárez así como la insurrección constitucionalista de abril de 1965.

La guerra fría y la política exterior norteamericana al país habían abortado las esperanzas de Justicia, equidad y democracia que latía en la juventud. Hubo comandos de la resistencia que estaban conformados por jóvenes y que pusieron de manifiesto su vocación y compromiso con el cambio político en República Dominicana. El movimiento de Los Palmeros Procura reivindicar la democracia, la soberanía y la libertad. El régimen bonapartista, Neo trujillista y represivo de Balaguer había puesto en marcha una especie de operación limpieza contra todos aquellos muchachos que eran capaces de cuestionar y expresar su inclinación hacia el cambio: Orlando Mazara, Henry Segarra, Orlando Martínez, Sagrario Ercira Díaz, Orlando Gil, Gregorio García Castro, Maximiliano Gómez... Todos ellos cayeron víctimas de la represión y la intolerancia de la época.

Es necesario destacar que la denominada juventud revolucionario, se fragmentó, atomizó, en muchos partículas y que nunca lograron articular un núcleo capaz de establecer una agenda democrática en el país. Los llamados Palmeros era un grupo contestatario que en ámbito civil era animado por el finado Miguel Cocco y en el plano militar por imberbe Amaury Germán Aristy, muy joven, pero con una vocación inquebrantable hacia el cambio y el compromiso con la patria. Para 1971 la coyuntura política dominicana estaba llena de crispaciónes, injerencia norteamericana y entreguismo del régimen genocida de Balaguer. La juventud Palmera era partidaria del entrenamiento militar para confrontar el Virtual régimen de facto que dominaba el país.

El objetivo fundamental de los Palmeros era crear una plataforma urbano- rural  que posibilitará el retorno del Coronel de abril al país, Francis Caamaño, quién se hallaba en el exilio y la clandestinidad. La banda colorá, los servicios de inteligencia del gobierno y la propia logística de la Cia para combatir guerrillas urbanas descubrieron donde se guarecían aquellos que se hacían Llamar Comando de la resistencia, sólo 4 personas estaban en la Gruta de la avenida Las Américas (Amaury Germán Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy (La Chuta)) todos los cuerpos militares y represivos se pusieron de pie, con todo tipo de armas para cazar a aquellos muchachos que habían osados desafiar la represión y el terror balaguerista.

El 12 enero de 1972 se produjo una batalla desigual, los jóvenes acorralados resistieron hasta que fueron abatidos de forma cobarde y ruin, como la hace toda huestes de sanguinarios, misántropos y terroristas, es el caso de los paramilitares y militares de Balaguer. Con la liquidación física del grupo se procuraba eliminar la base de sustentación de un posible retorno de Francis Caamaño al país. La juventud dominicana había perdido una muestra muy significativa del valor y el compromiso denodado con la patria. Cada 12 de enero se conmemora este trágico episodio acaecido hace 45 años en un entorno donde predominaba la violencia, intolerancia y represión. Hoy la sociedad dominicana requiere de jóvenes con el temple y compromiso moral de Los Palmeros.

El autor es doctor en Educación.



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords