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El valor del trabajo en equipo

Rafael Baldayac

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Rafael Baldayac | ACTUALIZADO 10.01.2018 - 11:05 pm

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“Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros.(Romanos 12:4-5)
   
Una vez hubo en un taller de carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿La causa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando.
  
El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.  El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
   
La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto.  En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo.  Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.
   
Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes”.
  
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.
  
Cuando el personal de un equipo de trabajo suele buscar defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, florecen los mejores logros. Es fácil encontrar defectos— cualquier necio puede hacerlo, pero encontrar cualidades es una labor para los espíritus superiores que son capaces de  inspirar el éxito de los demás.
   
Hay personas que sufren del síndrome del llanero solitario, el creer que no necesitan de los demás para hacer las cosas, o que nadie lo podrá hacer como ellos lo hacen, ocasionando con esto serios problemas a la obra de Dios. Para no padecer de este síndrome debes vencer lo siguiente:
   
Primero  debes vencer tu ego: Uno de los grandes problemas de no trabajar en equipo es que da lugar a las individualidades y normalmente esto desarrolla un gran ego en aquella persona que ha sido la más efectiva en el trabajo. Y segundo debes vencer el individualismo y los  celos: El Dr. Allan Fromme dijo: “Se sabe positivamente que se logran más y mejores resultados trabajando con otros que contra otros”.
   
Cuáles son las Bendiciones de trabajar en Equipo? Primero  lograras resistir las situaciones adversas: “Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. . . Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Eclesiastés 4:10-12) y segundo tu potencial se multiplica y alcanzas cosas más grandes. El Presidente Woodrow Wilson dijo: “No sólo deberíamos usar todo el cerebro que tenemos, sino que deberíamos pedir prestados todos los cerebros que podamos”.
   
Hoy en día nos ha invadido una mentalidad individualista. Cada vez más se resaltan los valores individuales, admiramos a las personas que logran grandes cosas. Sin embargo, Dios NO nos formó con la idea de que viviéramos independientemente, nos formó con el propósito de que nos necesitáramos el uno al otro. La frase “unos a otros” se menciona 52 veces en la Biblia.
     
La voluntad de Dios es que trabajemos en equipo, así es que unámonos y “hagámoslo juntos” para la gloria de Dios. Aprender a que nos necesitamos y que trabajar unos con otros es uno de los grandes  valores del ser humano.


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