21 Enero 2018 2:52 AM

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Donald Trump: ¿Un factor de riesgo prescindible?

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel | ACTUALIZADO 10.01.2018 - 12:16 am

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A mi leal lector, Lic. Sandy Peralta

¿Concluirá Donald Trump los cuatro años de su mandato,  periodo para el cual constitucionalmente fue electo, ahora que nuevamente reaparecen las dudas sobre su estado mental para conducir a la nación de mayor influencia mundial?  En este preciso momento la Casa Blanca suele definirse como un hervidero de intrigas políticas.
   
La ceremonia de ascensión al poder del Presidente de los Estados Unidos Donald Trump fue considerada como una de las menos concurrida de la historia de ese país,  a la poca asistencia siguió una ola de rumores de la imposibilidad del nuevo presidente para colocarse a la par del saliente, caracterizado por su elocuencia, destreza y un alto grado de prudencia para el manejo de la política.
   
El hecho de considerarse un “Genio Estable” significa que de alguna manera se da por aludido, a esa avalancha de comentarios, ahora reforzados por la publicación del libro “Fuego y Furia”, donde aparecen las revelaciones que desataron su indignación, agitando la vida cotidiana de la Casa Blanca, de por si sumida en una especie de nerviosismo colectivo.
   
El fin de semana recién concluido, volvieron los rumores a copar la atención internacional sobre si realmente el Presidente Trump no sufre un deterioro de su capacidad cognitiva, la repetición de palabras y frases unidas a su peculiar estilo en el uso de los Tuits para el manejo de las cosas complejas del Estado Americano son considerados los primeros indicios, por parte de psicólogos y expertos en la conducta humana de que el mandatario podría estar padeciendo de ciertos trastornos.
   
Desde el momento de su llegada a la Casa Blanca el 20 de enero de 2017 arrastra el peso de la supuesta trama rusa para influir en los electores, específicamente demócratas y así inclinar la balanza a su favor. Sus reiteradas negativas no fueron suficientes para frenar de una vez y por todas estas averiguaciones, ahora compiladas en el libro de Wolff.
    
Con el libro publicado este fin de semana, luego de los intentos fallidos por su parte para impedirlo, los argumentos volvieron a tomar fuerza, a pesar de las críticas que apuntan al extravagante estilo en que el mismo aparece redactado, abruptamente amparado en los juicios de personas que en su momento eran cercanas al mandatario, pero que fruto de la política hoy guardan distancia, como el caso de su ex asesor de Seguridad Steve Bannon.
   
Los Republicanos por su parte consideran esta publicación como otra maniobra más de los demócratas para seguir disminuyendo su imagen de por sí, afectada por los traspiés de sus primeros días al frente del gobierno.
   
El libro vuelve a revivir los momentos aquellos en que supuestamente el primer sorprendido por su victoria era el propio Trump, incluso Wolff llega al atrevimiento de señalar de cómo su propia esposa estalló en lágrimas, no sorprendida por su éxito, sino más bien por reto al cual debería afrontar alguien conocido por ella en su propia alcoba.
   
Hoy los analistas consideran el fenómeno Trump como la principal amenaza, tanto para mantener la paz mundial como para lograr la estabilidad de los mercados financieros; los entendidos aprecian su manera de abordar los temas como  elementos potencialmente perturbadores.
   
Señalan por ejemplo, Cual sería su decisión final respecto a mantenerse dentro del tratado TLCAN (North American Free Trade Agreement) (NAFTA) una zona de comercio considerada de gran éxito para Canadá , México y los propios Estados Unidos. Los entendidos aprecian la posibilidad de cómo China, abiertamente en su condición de expansión comercial, aprovecharía esta realidad para relanzar aún más su presencia en América Latina, acompañando a México en esta compleja transición.
   
En los predios de la Casa Blanca se admite el hecho de que el presidente entrante atraviese por un corto periodo de adaptación pero que luego empiece a relacionarse de manera armoniosa con sus subalternos insuflando su carisma y conduciéndolo a la consecución de sus prioridades. En el libro de Wolff aparecen estas cuestiones como una latente debilidad del mandatario, el cual no acaba aun por señalar cuáles serán esas prioridades.

Señala como la reforma en salud, tan añorada por él le ha retardado otras cuestiones, no menos fundamentales prácticamente un año, sin un éxito cierto a corto plazo.
   
A la publicación del Libro Fuego y Furia de Michael Wolff, se le unen estos análisis de peligros de paz mundial, la economía y los tratados comerciales, los cuales auguran nuevas embestidas para impedir la culminación de su mandato, afectado si se quiere, por su propia manejo político, no siempre coherente con la tradición y los intereses colectivos.
   
La otra cuestión de por medio radica en que si realmente las instituciones de la democracia modelo del mundo podrá sobrevivir de manera armónica a todos estos vaivenes políticos coyunturales y así sobreponerse a las pretensiones de los intereses, dejando al tiempo la posible salida del Presidente Trump por la vía meramente electoral o si se aventurarán a desalojarlo del poder, como consecuencias de todas estas intrigas, unas creíbles, otras meramente consecuencia de la especulación.
   
No cabe dudas, hoy alrededor del mundo existen insomnes por doquier con la vista puesta en el resultado final, yo por ejemplo, me inclino por pensar que si las evidencias siguen consolidándose no será posible la conclusión del Donald Trump, presidente número 45: un excéntrico más en la Casa Blanca.
 
  
 


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