17 Agosto 2018 11:00 AM

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El calendario

Ramón Cáceres Almonte

Ramón Cáceres Almonte

Ramón Cáceres Almonte | ACTUALIZADO 08.01.2018 - 8:32 pm

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Como de hecho acaba de terminar un año, vamos hablar un poco sobre eso que usamos para medir el tiempo, no el reloj, que mide las horas, sino los días  y los meses: el calendario.
  
El calendario es  la forma que tiene una sociedad de contar el tiempo. Para ello se han usado 3 tipos de calendarios: calendarios solares, lunares, o luni-solares. Los calendarios solares se fundamentan en la duración aparente de la rotación del Sol alrededor de la Tierra, unos 365 días. Los calendarios lunares se basan en el curso de las fases lunares, constan de 12 meses de 29 ó 30 días: 354 días. Sólo el calendario musulmán es estrictamente lunar. Recordemos que los primeros calendarios eran lunares ya que, aunque sabemos que la Luna tiene un ciclo de aproximadamente 27 días para volver a su misma posición (mes sideral), su mes sinódico (alineación Tierra, Sol, Luna) se produce en 29 días y medio, en donde se producen las fases. Pero para entender mejor este asunto veamos algunas definiciones:

1.-Día solar verdadero: Período de tiempo que transcurre entre dos culminaciones consecutivas del Sol sobre un mismo meridiano (meridiano es esa línea imaginaria que cruza por su cabeza de polo a polo).

2.-Día sidéreo: Tiempo siempre igual que tarda la Tierra en dar una vuelta entera alrededor de su eje polar y durante la cual se efectúa una revolución aparente completa con respecto a las estrellas fijas. Su duración es de 23 h 56 min. 4,09 Seg.

3.-Día solar medio: Para superar la diferencia entre el día solar verdadero y el día sidéreo se hace una media, por lo que se considera que el día dura 24 horas. Las diferencias se calculan en la ecuación del tiempo y se expresan en una curva llamada analema. El día solar medio se toma como unidad de tiempo fundamental para hacer el calendario.
    
4.- Año trópico o solar: Tiempo que transcurre entre dos pasos consecutivos y reales de la Tierra, o aparentes del Sol, por el mismo equinoccio o el mismo solsticio. Consta de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,51 segundos. Disminuye 5 segundos cada mil años. Este es el tipo de año en el que se basa nuestro calendario, constatado por el paso del equinoccio vernal.

El concepto de solsticio y equinoccio ya lo sabemos, son esos puntos en donde se cortan dos amplios círculos imaginados ambos del mismo tamaño, pero no paralelos sino con una ligera inclinación u oblicuidad de uno respecto al otro, y que llamamos a uno: Eclíptica u orbita de la Tierra alrededor del Sol, y el otro es el mismo Ecuador terrestre proyectado al espacio.
    
5.-Año sidéreo: intervalo de tiempo durante el cual la Tierra realiza una revolución completa alrededor del Sol, con respecto a las estrellas. Consta de 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9,5 segundos. La diferencia entre el año trópico y el sidéreo es producto de la precesión de los equinoccios.
 
6.-Año civil: Para superar la diferencia entre el año trópico y el año sidéreo se considera que el año civil consta de 365 ó 366 días. En resumen: ni todos los días duran lo mismo, ni la Tierra tarda un número exacto de días en completar su órbita alrededor del Sol….no hay calendarios exactos

7.-Las Horas: La división del día en 24 horas es muy antigua, y han coincidido en ella muchos pueblos. Otra cuestión es cuándo comienza el día. Hoy en día se considera que el día comienza a media noche (como los antiguos egipcios) y el día se divide en dos partes de doce horas (aunque modernamente, en asuntos internacionales, se cuenta un solo período de 24 horas). Los astrónomos, como Claudio Tolomeo, cuentan 24 horas a partir del mediodía. En la antigüedad, y actualmente los judíos y los árabes, consideran que el día comienza con la salida del sol. Los griegos contaban 12 horas de la salida a la puesta del sol y otras 12 durante la noche.
     
8.-La semana: Es el conjunto de 7 días. Se trata de un período arbitrario, aunque hay quien considera que se debe a los siete planetas conocidos en la Antigüedad: Saturno, Júpiter, Marte, el Sol, Venus, Mercurio y la Luna….el termino planeta era aplicado a todo lo que se movía en el cielo en contraposición a las estrellas supuestamente fijas.

Los egipcios dividían la noche basados en doce estrellas que aparecían sucesivamente durante toda la obscuridad, de esta manera se comenzó a dividir la noche en doce partes. Por similitud a este juego de astros el día también se dividió en doce partes.

9.-El termino "horas" proviene de la mitología griega. Las doce horas representaban a las "doce hermanas", las cuales en un principio eran tres: Talo, Carpo y Auxo. Ellas eran hijas de Zeus y Temis, y las tres servían a los dioses y protegían las puertas del Olimpo. También eran las encargadas del orden de la naturaleza y determinaban la fertilidad de la Tierra.
   
En cuanto a las horas esto se debe a los estudios astronómicos de los pueblos mesopotámicos, el cual utilizaba el sistema sexagesimal para sus cálculos astronómicos. De esta manera, tenemos horas de sesenta minutos y minutos de sesenta segundos. Recordamos que eso de sexagesimal se relaciona con el 3 y el 6, 12, etc.…con las falanges de nuestros dedos ya que así fue como iniciamos nuestros primeros pasos para contar (tome su pulgar y cuente las falanges de su mano)

El termino minutos proviene del latín "minutus" lo cual significa pequeño, y el termino segundos viene del latín "secundus", lo cual significa "que sigue a lo primero" o "segundo".

Pero veamos nuestro calendario
   
En el Antiguo Egipto, aparecieron los primeros calendarios solares, que medían el tiempo guiados por el movimiento aparente del Sol. Esta innovación permitía fechar el momento exacto de la crecida del río Nilo, fundamental para una sociedad que vivía de la agricultura. Los astrónomos egipcios sabían que el año duraba 365 días, pero no consideraron esas pocas horas adicionales que no completan un día. El calendario egipcio cargaba por tanto con siglos de desfase, y la oposición religiosa frenaba cualquier atisbo de reforma.
   
En la época del Imperio romano, el calendario tenía 304 días dispuestos en 10 meses, de modo que los pontífices debían intercalar un undécimo mes cada pocos años para compensar el desajuste temporal. Este, sin embargo, llegó a incrementarse hasta el punto de que el invierno terminó siendo fechado en el otoño astronómico. Julio César, en el año 46 a.c., ordenó una reforma del calendario romano con el fin de ajustar de manera definitiva el año al curso del Sol. El calendario juliano, que retomaba los 365 días divididos en 12 meses del calendario egipcio, fechaba las estaciones y sus fiestas romanas correspondientes concordando con el momento astronómico en el que sucedían. Para contrarrestar el desfase, en lugar de intercalar un mes cada X tiempo, se optó por sumar un día cada cuatro años (incluyendo los seculares), lo que originó el concepto de año bisiesto. César tuvo que añadir dos meses ese año, sumando un total de 15, para iniciar su reforma sin retraso temporal ninguno. El emperador alteró también el orden de los meses, situando en primer lugar Enero en vez de Marzo y dando lugar así a la distribución del calendario actual.
   
No obstante, el calendario juliano no logró solventar el problema en cuestión. La regla por la que se regían los años bisiestos generó un retraso de 10 días en el calendario civil respecto al calendario astronómico. El Papa Gregorio XIII dictó, el 24 de febrero de 1582, la bula “Inter Gravissimas”, por la que entró en vigor el calendario gregoriano. Esta establecía que el 4 de octubre de 1582 se daría un salto en el tiempo y se convertiría en el 15 de octubre de 1582. Además, se fijaba que habría un año bisiesto cuando el año en cuestión fuera múltiplo de 4, con excepción de los años múltiplos de 100 (exceptuando a su vez los múltiplos de 400, que sí que serían bisiestos). En total, el calendario gregoriano fijaba 97 años bisiestos cada 400 años, en lugar de los 100 que marcaba el calendario juliano. El calendario se adoptó inmediatamente en los países en los que la Iglesia Católica tenía influencia, mientras que los países protestantes, anglicanos y ortodoxos postergaron su implantación durante años o incluso siglos, e incluso algunos continúan llamándolo "calendario juliano" para no reconocer la autoridad de Roma.
   
El calendario gregoriano, considerado como oficial a nivel global, no logra tampoco una concordancia perfecta entre año civil y año astronómico, ya que la velocidad de rotación y de traslación de la Tierra se va ralentizando y obliga a revisar las fechas una vez cada 3.000 años.



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