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Preparando La Navidad de Jesús

Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara

Luis Alberto De León Alcántara | ACTUALIZADO 06.12.2017 - 11:52 pm

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Nos volvemos a encontrar con la temporada navideña. Las costumbres y las rutinas, invadirán nueva vez nuestras calles.           

Comenzarán las compras de los regalos, las fiestas de las empresas, la llegada de vacaciones de los que se encuentran fuera de su patria; los familiares y amigos se encontrarán para despedir el año y recibir el que se acerca. En fin, cada uno aprovechará la ocasión para compartir y disfrutar los pequeños momentos que le ofrece la misma vida.
   
Las personas suelen preparar muchas cosas en este tiempo. Desde la organización de la casa hasta los alimentos que se compartirán en la nochebuena. Es decir, que se puede hablar de un cierto ritual cultural en el montaje, si se puede hablar de esta manera de la navidad.        

Pues, cada familia y grupo social, tiene su propio protocolo para llevar a cabo el compartir entre ellos. Y aunque la economía y el ritmo de vida, se complican, y la situación caótica que observamos a nivel moral empeora, siempre se busca la manera de cumplir con el disfrute del último mes del año. Porque en el fondo, la gente entiende que se merece su descanso, su recompensa y su fiesta, por haber trabajado bastante durante todo el año. 

 Ahora, así como hay una preparación en el ámbito humano, también existe un cuidado para celebrar el nacimiento de Jesús. Porque el ser humano no solo tiene necesidades corporales, sino que también debe llenarse de Dios, fortalecer su espíritu y organizar su vida interior.     
   
Tiene que preparar su corazón para recibir al Hijo de Dios, que viene a traer paz, armonía y sobre todo amor entre los seres humanos. Pero para esto, hay que sacar tiempo para revisar nuestro interior y pasarle balance a todas nuestras acciones, durante estos doce meses.
   
Aunque la Navidad para muchos sea una repetición, un recordar lo mismo, cada Navidad es diferente, porque vamos madurando, las experiencias cotidianas nos van formando. Las caídas y levantadas nos van haciendo cada vez más humanos, más prudentes, y más conscientes de nuestro compromiso ante la vida.     En otras palabras, nos vamos volviendo más sabios sin darnos cuenta, y lo somos cuando lentamente tenemos cuidado en las decisiones que tomamos. Cuando nos fijamos que cada movimiento dado, dejará una huella en nosotros y en los demás.
   
Solo el nacimiento de Jesús hace que cada año, la Navidad sea original en cada ser humano. Pues, Jesús es novedad, es alegría que trasciende. Es el único que puede llenar los vacíos de las personas. Por eso, es justo y a la vez necesario, reconocer el estado de nuestra vida y hacer un camino de preparación para recibir al Hijo de Dios, que con amor y ternura, quiere nacer en lo más profundo de nosotros, sin importa nuestros defectos y limitaciones. Por tanto, no te quejes de tu pasado y de las cicatrices que tiene tu alma, comienza a caminar y permite que Jesús lo transforme todo a tu alrededor con su nacimiento.



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