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El Espíritu Santo vino a traer justicia a las naciones

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz | ACTUALIZADO 13.11.2017 - 10:58 pm

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La presencia del Espíritu Santo en el hombre ha sido y es la de conectarnos al Padre, enseñarnos las maravillas de Dios, redargüir, enseñar, corregir, amonestar, …
   
El Espíritu Santo nos guía a toda verdad por la Palabra, que ya está establecida. El Espíritu Santo vino a traer justicia a las naciones porque ahora es Él, directamente que trata con el hombre, ya no es un hombre lleno de Él, como podemos ver en el A.T., ahora en el N.T. es Él mismo, la persona del Espíritu Santo que trata con los creyentes y aún con los no creyentes.
   
Se habla de justicia, porque Él se percata de que los hombres escuchen su voz, por eso Dios nos manda a que oigamos lo que el Espíritu dice a la iglesia, el que obedece le será contado por justicia y el que no, lo contrario. Podemos relacionarlo con las leyes constitucionales, cuando se violan algunos principios los jueces proceden hacer justicia. Pero esta justicia no se compara con la de Dios, porque Dios es justo y no hay engaño en Él, como vemos en los juicios de los hombres.

Dice la Palabra que Dios juzgará su pueblo con equidad y verdad. Lo que significa que seremos juzgados por la Palabra. A eso vino el Espíritu Santo a dar continuidad al sacrificio de Jesucristo. Él quedó para recordarnos y testificar de Cristo en nosotros.
  
“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.” Isaías 42:1 “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;” Isaías 44:3
   
Dios trata con el hombre por medio de su espíritu es la conexión eficaz para la comunicación entre Él y el hombre. Jesucristo al venir 100% hombre tuvo que recibir al Espíritu Santo, para ser guiado por su Padre, porque, aunque Él era 100% Dios no se pudo manifestar directamente como Dios, porque la naturaleza de Dios necesitaba un cuerpo.
   
Por tanto, para el revelarse al hombre envió a su Hijo, para que a través del Él nosotros pudiéramos recibir la promesa de la persona del Espíritu Santo como herencia. Jesucristo modeló la forma de cómo ser guiado por el Espíritu Santo. Jesucristo nos dejó ver la importancia de andar en el Espíritu.
   
En los tiempos finales se hace necesario llegar con los oídos aguzados, porque le corresponde a esta generación recibir las revelaciones que están selladas para el fin, pero es necesario caminar en obediencia a la Palabra y guiado por el Espíritu. Por eso Jesús les dijo a sus discípulos que discernieran los tiempos, cuando ellos preguntaban acerca del fin.
   
Todos los hombres de fe que han visto la gloria de Dios, y los que siguen recibiendo su Palabra revelada, es porque han estado conectado a su Espíritu, son esos hombres comprometidos con el propósito eterno del Padre, por tanto, la invitación es, a que andemos según la Palabra y guiados por el Espíritu, y de este modo caminar en justicia. Dios no revela sus misterios a nadie que no ande en su Espíritu, porque las cosas espirituales se disciernen en el espíritu.



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