19 Noviembre 2017 12:07 PM

PortadaOpiniónColumnas

El rol del pediatra en el diagnóstico de TEA

Fundación Autismo en Marcha

Fundación Autismo en Marcha

Fundación Autismo en Marcha | ACTUALIZADO 13.11.2017 - 10:53 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

 (2 de 3)

Lo más común es que padres de niños diagnosticados más tarde con TEA hayan expresado sus preocupaciones respecto al lenguaje o comportamiento de sus hijos. Además, debido a la alta recurrencia entre los hermanos, un hermano menor de un niño con TEA merece un alto grado de vigilancia, sin importar si los padres están o no preocupados.
   
Si el pediatra no está familiarizado o capacitado para hacer un examen de desarrollo específico, el niño en cuestión y su hermano deben ser derivados a un especialista. Cuando se sospecha de un TEA en base a síntomas clínicos o como resultado cuestionarios y otras herramientas de mapeo, un equipo multidisciplinario de especialistas debería realizar una evaluación exhaustiva para dar el diagnóstico definitivo y buscar posibles desórdenes etiológicos.
   
La importancia de un diagnóstico temprano no puede estar sobre-enfatizada. Si el pediatra no está en condiciones de hacer él mismo el diagnóstico, debe derivarlo a un especialista. El desafío del pediatra no termina con el diagnóstico. A diferencia de otros desórdenes para los que hay tratamientos protocolares basados en evidencia provistas por numerosas investigaciones, no hay hasta el momento una guía publicada para asistir al pediatra en los cuidados primarios. Hay estrategias aceptadas para mejorar el estado general del niño a través de un programa de intervención temprana apropiado e intenso, que promueva el desarrollo de la comunicación, las habilidades sociales, adaptativas y del comportamiento. El diagnóstico temprano seguido de una rápida y adecuada intervención, han demostrado mejores resultados a largo plazo.

Dentro de las estrategias de un tratamiento temprano deberían estar:
   
Educación y apoyo a los padres.
Intervención temprana (niños menores de 3 años), que incluye estimulación temprana, terapia de la comunicación, ocupacional y física, intervenciones en el juego y un entrenamiento extensivo de los padres.
   
Educación especial en el colegio (niños mayores de 3 años). La educación debe ser individualizada y considerar las fortalezas y debilidades específicas del niño.
Manejo del comportamiento.

Tratamiento médico, ya que los chicos con TEA tienen mayor riesgo de tener problemas psiquiátricos, además de poder estar medicados por ciertos comportamientos asociados de los TEA.

Servicios comunitarios. Educar a un hijo con TEA supone un gran estrés a toda la familia.

Terapias alternativas.




0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords