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Trabajemos contra la violencia de género

Nurys Rivas

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Nurys Rivas | ACTUALIZADO 13.11.2017 - 10:52 pm

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La violencia de género no solo en el país, es una lacra que está minando a la humanidad.
   
Muchas son las mujeres a nivel mundial que caen abatidas cada día a causa de la violencia de género y doméstica, mujeres que mueren dejando tras de sí, a huérfanos que crecerán sintiendo en su ser el lastre de una muerte ocasionada la mayoría de las veces, por su progenitor.
   
República Dominicana no escapa del flagelo, al contrario, tenemos estadísticas alarmantes, a pesar de que cada vez se involucran más instituciones gubernamentales o no, sin embargo, el fenómeno es indetenible.
   
Ochenta mujeres han muerto en lo que va del año y en cada uno de ellos hay un componente común: la violencia de hombres que descargan su furia sobre mujeres, esposas, novias, compañeras y hasta se ha dado uno u otro caso de que la madre es la víctima.
   
Esta semana vimos la implicación de la Procuraduría, ya cuando Francisco Domínguez Brito ocupaba el cargo de procurador, creó también programas destinados a contrarrestar el mal y ayudar a las mujeres sobrevivientes de los ataques.
   
El Ministerio de la Mujer, la Vicepresidencia, Primera Dama y otros ministerios e instituciones diversas, cada una en su momento ha incrementado procedimientos para poner fin a este tipo de violencia.
   
Nada ha sido suficiente para frenar esta plaga contra las mujeres que siguen cayendo como si una epidemia tendiera sus tentáculos sobre ellas.
   
Quizás no esté desacertado incentivar un modelo de educación diferente que se inicie desde el hogar y continúe en las escuelas, que tanto la educación pública y la privada, creen métodos diferentes y eficaces que tiendan a cercenar la raíz del mal.
   
El actual Procurador sustenta la tesis de “prevenir generando conciencia”, así como también, procurar una asistencia más efectiva a las víctimas, entre otras cosas, no está mal, no obstante, debería hacerse hincapié en el tema de la educación y una cultura no machista para ambos sexos.
   
Lo de ambas partes, se debe a que en muchos hogares aún sin darse cuenta, la propia madre alimenta la costumbre de hacer valer más a los niños que a las niñas, hasta el punto de que madres y padres obligan a las niñas a hacer determinadas tareas “especiales para niñas” y prohibidas para machitos.
   
Insistir, no cansarse y engavetar los programas, no dormirse sobre los laureles cuando haya cierto espacio de tranquilidad por ausencia de víctimas, no debe dejarse de lado esto porque estamos ante un problema de insospechadas consecuencias.  







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