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¿Podemos evitar el sufrimiento?

Pedro Mendoza

Pedro Mendoza

Pedro Mendoza | ACTUALIZADO 12.11.2017 - 11:01 pm

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A Buda se le considera hoy dia como el primer gran científico de las ciencias de la mente que tuvo la Humanidad, y sus ideas y consejos siguen tan vigentes que a pesar de los siglos transcurridos esas enseñanzas y observaciones son citadas frecuentemente en los textos de historia, filosofía, psicología, psiquiatría, ciencias y neurociencias mentales.
   
La doctrina budista puede resumirse en la exhaustiva explicación que dio sobre la interconexión existente entre el sufrimiento humano, el amor, cómo valoramos las cosas que nos pasan y la atención. Para el dominicano de hoy, resulta totalmente incomprensible aquel dicho de Buda de que “el dolor es inevitable por ser consustancial con la condición humana, pero  sí podemos evitar el sufrimiento porque éste  lo construimos nosotros mismos en nuestras mentes”.
   
¿Pero qué es lo que nos lleva al sufrimiento? ¿Por qué tanta gente sufre, muchas veces sin saber la causa? ¿Por qué tantos hombres dicen que una mujer los hizo o los hace sufrir? ¿Por qué dice una mujer que un hombre la hizo sufrir? ¿Por qué creemos que no sufrimos porque queremos sino debido a las cosas malas y perjudiciales que nos provocan otras personas?
  
El sufrimiento lo definimos como ese sentimiento de angustia y pesar persistente que aflige y aterra nuestro espíritu y nos hace sentir vulnerable y sin ánimo para afrontar la adversidad que nos abate.  El sicólogo Carlos Sluzki decía que sufrimos cuando no hallamos una alternativa para enfrentar nuestros miedos. De ahí, que la persona que sufre no solo tiene síntomas emocionales, también los tiene físicos como el dolor de cabeza, vértigos, diarrea o estreñimiento, falta de sueño, escozor o comezón inexplicable, disminución del apetito o a veces hambre exagerada,  caída del cabello o cambio de la textura del pelo por lo que persona dice que “el pelo se le ha puesto malo”,  poco deseo de sexo, humor desecho, hiperacidez gástrica, tristeza o ansiedad, sensación de que perdemos capacidad para afrontar los sinsabores de la vida o de que ya no podemos soportar más aquello por lo cual sufrimos, dificultad para concentrar nuestra atención en otra cosa distinta a la que nos fastidia la vida y falta de voluntad para buscar la manera de salir de ese estado de ánimo. La persona se convence de que no hay cura para lo que siente.

Quien padece una artritis, una gastritis, un cáncer sufre el dolor físico que le provoca la enfermedad y podemos reducirlo con analgésicos, amén de que el dolor es inseparable de la naturaleza humana. Pero el dolor emocional que conlleva el sufrimiento apenas podemos disminuirlo o interrumpirlo por algunos minutos.
   
Cuando el sufrimiento aparece preferimos culpar  al otro  por lo que nos pasa en vez de dedicarnos a averiguar qué ocurrió antes de sentirnos abatidos y desolados, nunca nos detenemos a pensar qué estamos interpretando mal de las circunstancias que nos rodean o de los acontecimientos en nuestra vida de relación con los demás. Olvidamos que el sufrimiento es la consecuencia de hechos y actitudes que no pudimos controlar ni moderar.      
   
Si siempre deseamos y esperamos, por ejemplo, más amor, comprensión y atención de alguien, con toda seguridad vamos a sufrir cuando creamos que ese alguien no nos ama, no nos comprende o no nos da la atención que creemos merecer. Una vez el filósofo danés Kierkegaard dijo que la pureza del corazón significa querer una sola cosa. Sin embargo, casi todos los dominicanos nos preocupamos más por tener mucha ropa de marca y un celular de última generación, que por nuestro sosiego espiritual y la franqueza.

Sufrimos cuando creemos que el ladrón de amor ama, y luego descubrimos que lo que hace es fingir que ama; también sufrimos cuando deseamos compulsivamente que alguien nos ame o nos dé aunque solo sea un poco de atención, pero cuando  recibimos una prueba del amor  o de esa atención deseada, entonces no estamos conformes, pues queríamos un poquito más de uno o de la otra. Es como si no comprendiéramos que es imposible medir exactamente la cantidad de amor o de atención que esperamos  de  la otra persona, pues cada cual expresa amor y atención  de un modo distinto.
   
Una causa frecuente de sufrimiento es la vergüenza, pero es la clase de sufrimiento más fácil de evitar ya que solo tenemos que no incurrir en actos vergonzosos. Pero de esto hablaré el próximo lunes.

El autor es Psicoterapeuta familiar Centro Médico Cibao-Utesa



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