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El aborto y el libertinaje

Luis Alberto De León Alcántara | ACTUALIZADO 11.10.2017 - 11:02 pm

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Nos encontramos en la era de la “libertad”. Justamente donde todo el mundo vive defendiendo sus derechos; aunque a veces olvide cumplir sus deberes. Donde más derecho se exige es el plano moral, al parecer, según la percepción de mucha gente, hacer todo lo que sus sentimientos y emociones les diga, es verdaderamente libertad. Esta es la razón por la que se ha llegado a decir que tener relaciones sexuales con protección para que no nazca una criatura, es respetar la decisión de la mujer.
   
Ahora bien, seamos realistas. Hoy se defiende el aborto porque el factor económico, la educación sexual y la responsabilidad moral de nuestros actos nos exigen mucho, y como es mejor ignorar la realidad interior, se opta por aprobar leyes que garanticen el libertinaje. En otras palabras, legislar por el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, en nombre de la libertad y los derechos humanos, es imponer criterios personales, pero sin ser razonables.
   
Muchos saben que detrás de aborto se encuentran un grupo de personas que viven del lucro; seres humanos que no se comprenden a sí mismos, individuos que siempre buscan la vía más fácil. Entes sociales, que prefieren usar “calmantes” ante los problemas sociales, en vez de presentar soluciones serias y sólidas. Porque justificar el aborto, por las tres famosas razones: violación de la madre, malformación de la criatura y en caso de que la vida de la madre peligra, es apoyarse en tres casuísticas sin fundamento alguno, porque si se buscan las estadísticas no existe ni un 1 % de tales casos en la sociedad.  
   
Por eso ante la presión de los organismos internacionales, es necesario preguntarse, ¿cuántas mujeres son violadas y quedan embarazadas? ¿La deformación biología es motivo para decirle a un niño tú no tienes derecho a nacer? ¿Realmente peligra la salud de la madre en un embarazado, cuando la ciencia médica está muy avanzada en la actualidad?

Podríamos presentar más razones para debatir el tema, pero nos podemos quedar con que abortar no es solucionar un problema, sino crear miles. Por ejemplo, atentar contra la voluntad de Dios, decidir con leyes la vida humana, justificar las muertes de niños inocentes, amparado en el factor político y económico. Es, además, creer que la vida humana es un experimento que se puede manipular a criterios personales, sin medir los riesgos humanos que se puedan ocasionar a nivel moral, psicológico y emocional.  
   
El ser humano tiene que luchar por no perder el sentido común, la capacidad de razonar, el interés por los debates públicos, el deseo de aportar sus comentarios y opiniones para transformar y dejar mejor este mundo. Debe tratar de no dejarse sumergir en el mundo de la comodidad, viviendo del entrenamiento e ignorando en ocasiones la realidad existencial en la que vive, porque sería un gran peligro. Hay que mantenerse entonces firme ante aquellos que buscan promover una cultura de muerte, y que se les olvida que fuimos creados para extender un mensaje sobre la vida, por encima de cualquier otro querer humano.



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