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Enseñando a leer y escribir a niños con autismo

Fundación Autismo en Marcha

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Fundación Autismo en Marcha | ACTUALIZADO 11.09.2017 - 10:54 pm

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Daniel comin
Autismo diario


Aprender a leer y escribir es quizá la primera acción realmente académica de los colegios, marca un antes y un después en la vida de un niño. Saber leer y escribir es, a día de hoy, algo que esperamos de cualquier persona, eso del analfabetismo prácticamente ni lo conocemos en nuestra sociedad moderna.
   
Sin embargo, enseñar a leer y escribir a niños con autismo no es algo tan rápido y simple en muchas ocasiones. Es tremendo ver la cantidad de adolescentes, jóvenes y adultos con autismo que son analfabetos, que no saben leer ni escribir, por supuesto son analfabetos porque, según el sistema educativo, la culpa es suya, que no tienen capacidad. O eso dicen algunos.
   
Afortunadamente hay gente que piensa lo contrario, y están convencidos en que sí pueden aprender a leer y escribir. Y consiguen que esos chicos y chicas, desahuciados -educativamente- por el sistema, sean capaces de leer y escribir.
   
Los efectos de aprender a leer y escribir en el autismo son estupendos, aportan a la persona que aprende una mejor comprensión del lenguaje, les ayuda a estructurar, incluso muchos desarrollan un mejor lenguaje verbal a raíz de ese aprendizaje.
   
La metodología más empleada en la adquisición de la capacidad de lectoescritura se denomina lectura global. Y lo más curioso es lo poco que uno encuentra como documentación sobre este método.        

Más si cabe la importancia que este conocimiento tiene. Es básico y fundamental que los educadores estén formados en este tipo de técnicas, que sepan realizar materiales, enfocar los entornos educativos, y sobre todo, creer que todos sus alumnos pueden aprender a leer y escribir. Es por tanto, básico y fundamental que el personal docente tenga la capacitación necesaria para abordar este aprendizaje.
   
Lo curioso de este factor fundamental del aprendizaje, es descubrir como muchos alumnos con autismo -principalmente aquellos con altas necesidades de apoyo- han aprendido a leer y escribir fuera del contexto escolar. Bien a través de su propia familia, o bien a través de equipos profesionales externos. Algo que es, cuando menos, increíble.




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