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Después de Irma

Nurys Rivas

Nurys Rivas

Nurys Rivas | ACTUALIZADO 11.09.2017 - 10:52 pm

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A pesar de todos los inconvenientes, somos un país bendecido por Dios y  el Altísimo nos mantiene agarrados de la mano, ha pasado el Huracán Irma y aunque tuvimos bastantes lluvias cuya consecuencia fue la inundación de algunos lugares y sitios aledaños a cauces de ríos, hemos salido adelante.   

Siempre es lamentable la pérdida de vidas humanas y esta vez se produjeron pocas, lo que no significa que no se lamente una, dos, las que sean.
  
 Exceptuando las pérdidas humanas, los demás bienes, inundaciones, caídas de algunos puentes y derrumbes y otros, son una consecuencia que puede considerarse leve.
   
Continuamos siendo un país que “agradece” al gobierno y autoridades el empeño que hacen en un trabajo de prevención de incidentes ante la inminencia de cualquier fenómeno, como en este caso, el huracán.

Asociaciones empresariales y muchas personas, han expresado “gratitud” al gobierno y al presidente Medina por haber dispuesto un amplio programa a nivel nacional para proteger, sobre todo, la vida de los dominicanos.

Ciertamente las autoridades hicieron un gran desempeño en habilitar a tiempo refugios y orientar a la población, así como también vigilar las presas y evitar tragedias que pudieran suceder en caso de lluvias intensas y ráfagas de viento.
   
Esta vez no puede emplearse la frase de que el dominicano “compra     candado después que les roban”, porque antes de la llegada de Irma, todo estaba dispuesto para que los daños fueran mínimos.
   
Y ya que estamos en Santiago, no podemos dejar de reseñar la dedicación de nuestras autoridades,     Aura Toribio desde la Gobernación, el alcalde Abel Martínez y el Senador Julio César Valentín vigilando nuestros campos y prestando su valiosa orientación a los lugareños, estos funcionarios no son del tipo de mandar a trabajar, sino que ellos mismos dan el ejemplo tomando la iniciativa sin importarles la hora o las condiciones de un tiempo desfavorable.
   
Al menos en el país, el Huracán Irma ha pasado dejando en unos la satisfacción del deber cumplido y en todos los dominicanos, una profunda gratitud a Dios por habernos salvado una vez más de una catástrofe.
  
 A los que perdieron algún miembro de la familia, hacemos llegar nuestra solidaridad, acompañándoles en su dolor, de la misma manera que sentimos las pérdidas de otros países del área del Caribe.



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