21 Noviembre 2017 11:17 PM

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El Parlamento catalán desafía a España

José Alejandro González

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José Alejandro González | ACTUALIZADO 10.09.2017 - 9:11 pm

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España actualmente es un Estado constituido por un puñado de naciones que, desde los tiempos de la Reconquista, ha transitado un colosal periodo de la historia de la Civilización Occidental durante el cual llegó a ser el imperio más poderoso de Occidente hasta ser considerada al día de hoy, después de mil vicisitudes, como paradigma de la democracia europea. Durante el interregno 1936-1939 España sufrió una cruenta guerra civil de la cual resultó vencedor el general Francisco Franco, representante del sector conservador de España, quien accedió al poder político del país imponiendo una férrea dictadura que posibilitó mantener la unidad del Estado español.

La transición democrática 1975-1978 fue el periodo transcurrido entre la muerte del Caudillo y la aprobación de la Constitución de 1978. Fueron años de profundos cambios en las estructuras del Estado que condujeron al país hacia el logro de una democracia  plena. Este logro se debió gracias a la colaboración y el trabajo de los políticos de entonces y al propio pueblo español que demandaba cambios profundos en la esfera del quehacer político y en la esfera de la sociedad.

 Pero, tal proceso de transición, sumamente dificultoso por los intereses políticos, económicos y militares que allí entraban en juego, fue llevado a cabo, sobre todo, por la participación del Rey Juan Carlos I y el dirigente político Adolfo Suarez. A partir de entonces España cabalga a lomos de una democracia que ha permitido al país avanzar política, económica y socialmente, pese a los obstáculos que ha tenido que superar, tal, por ejemplo, la grave crisis económica y financiera del año 2008.

Actualmente España entera y, con ella, el mundo, observan los aprestos secesionistas a cargo de dirigentes políticos catalanes quienes se han constituido en representantes de una parte considerable del pueblo catalán que aspira a un Estado independiente. El pasado jueves el Parlament catalán cuya mayoría apoya el secesionismo, aprobó, en una asamblea accidentada y cuestionada en cuanto al incumplimiento por parte de la presidencia del debido proceso democrático, la convocatoria para el primer día de Octubre de un referéndum independentista.    

Ante tal decisión, el presidente del gobierno español Mariano Rajoy se dirigió a la ciudadanía española, que incluye a los ciudadanos de Cataluña, enviándoles un mensaje de tranquilidad, al tiempo que agradecía a la oposición catalana su rechazo al Referendum. Dijo el presidente español: ``Soy muy consciente de mis obligaciones y de la gravedad del asunto. Soy consciente de lo que está en juego. Sé lo que se espera de mí, no he dedicado tantos años a mi país y al interés general como para permitir ahora que se pueda liquidar de un plumazo nuestro modelo de convivencia. Eso no va a suceder y haré todo lo necesario, sin renunciar a nada, para evitarlo.`` La España de hoy comparte su soberanía con la Unión Europea, institución política que no existía cuando fue aprobada la constitución de 1978 la cual fue reformada por todos los españoles, incluyendo a los catalanes actualmente convertidos en secesionistas, en el año 2011 a los fines de integrar a España en el mundo de la globalización.

El escritor y ex ministro español García-Margallo, opuesto al referéndum, al cual considera un golpe de Estado, reflexionó: ``Nadie puede discutir la existencia de una realidad catalana del mismo modo que los secesionistas deben contemplar la realidad hispánica de Cataluña. Hemos de abordar la financiación de las comunidades y readaptar la regulación de la organización territorial del Estado a la realidad actual. Frente al pacto fiscal, que es inviable y produciría un efecto contagioso, se debe adoptar un sistema de corresponsabilidad…`` Ante lo acontecido, el Tribunal Constitucional de España suspendió el mismo jueves la convocatoria para el referéndum secesionista catalán después de conocer de los recursos de ley interpuestos por el gobierno contra el mismo. La decisión del Constitucional era esperada debido a las impugnaciones que el gobierno hizo contra la ley que legitima el voto secesionista y contra el decreto de convocatoria al referendum.

El presidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont, un decidido militante secesionista afirmó, desafiante, que ni el gobierno central español ni los tribunales estatales impedirán los planes para la autodeterminación de los catalanes. Para el gobierno la intención secesionista es un atentado contra el orden institucional español así como también al ordenamiento institucional de Cataluña.

El presidente Mariano Rajoy, quien cuanta con el apoyo del tradicional Partido Socialista Obrero Español y de la nueva fuerza política Ciudadanos enfrenta una delicada y compleja situación política. Está casi obligado a buscar un equilibrio entre las medidas a ser aplicadas contra el secesionismo catalán y evitar el surgimiento de un sentir antiespañol en el seno de otras comunidades al interior de España. Sin poner en duda la destacada contribución de la comunidad catalana a la economía española, su tradicional y elevado nivel cultural, su idioma, su arte, su hermosa catedral de La Sagrada Familia, su particular modo de convivencia liberal, la intención secesionista de una parte de la población sólo les llevará a la confrontación y la violencia.             


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