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La prudencia corona

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz

Maricela Ortiz | ACTUALIZADO 17.07.2017 - 6:45 pm

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La palabra prudencia viene del latín “prudential” y a su vez del latín “pro videntia” o sea, el que ve por adelantado o ve por delante, el que es prudente. La palabra prudente, viene del latín “prudens, prudentis” que significa “conocedor, experto, cauto”.
   
Prudencia es sinónimo de cordura, moderación, tacto, ponderación, sensatez, madurez, cautela, seriedad, entre otros.
   
Desear sabiduría y prudencia es de sabio, pues ambas son necesarias para poder desarrollar lo que portamos.

Usted puede tener el mejor argumento, la idea más fulgente o el conocimiento más brillante, pero si no procede con prudencia para transmitir lo que sabe, o esperar el momento oportuno para expresar lo que desea, puede echarlo todo a perder. Una persona prudente maneja su inteligencia emocional, actúa con sabiduría, sabe en qué momento proceder, hablar o callar. El conocimiento envanece pero la prudencia posiciona.
   
Ser prudente es tener cordura y comedimiento, es saber conducirse con cautela para percibir y discernir lo correcto de lo incorrecto antes de accionar. Las personas prudentes se distinguen, son admiradas por su modo de proceder.
   
Creo que todos debemos pedir a Dios prudencia, pues la sabiduría requiere de prudencia para poder movernos en los diferentes ámbitos de la vida: Los padres para modelarla a sus hijos, los jefes a sus empleados, los superiores a los subalternos, los maestros a sus estudiantes, en fin, debe ser un anhelo de todos desear ser prudente, porque la prudencia corana. Leamos algunos Proverbios:
   
“Yo, la sabiduría, habito con la cordura, Y hallo la ciencia de los consejos”. Prov. 8:13
   
“El necio al punto da a conocer su ira; Mas el que no hace caso de la injuria es prudente”. Prov. 12:16
   
“La ciencia del prudente está en entender su camino; Mas la indiscreción de los necios es engaño”. Prov. 14:8

El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos”. Prov. 14:15
   
“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,  diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.
    
¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?  Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz”. Lucas 14:28-32
   
“El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias”. Prov. 21:23

“El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño”.  Prov. 22:3
   
“Cuando te sientes a comer con algún señor, Considera bien lo que está delante de ti, Y pon cuchillo a tu garganta, Si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados, Porque es pan engañoso. No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste.
   
¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas  Como alas de águila, y volarán al cielo”. Prov. 23”1-5
   
“Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo”.  Amós 5:13
   
“Yo dije: Atenderé a mis caminos,  Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí”. Salmos 39:1
   
“El necio menosprecia el consejo de su padre; Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente”. Prov. 15:5
 
 


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