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La salud en Haití: problemática presente y futura en República Dominicana

Dr. Frank Espino

Dr. Frank Espino

Dr. Frank Espino | ACTUALIZADO 27.06.2017 - 11:58 pm

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“La salud no es una mercancía. El médico debe ser para servir científica y humanamente a la sociedad o a la comunidad. Esa es la meta.” (Dr. Pedro Jorge Blanco)
 
El grado de insalubridad en que se encuentra el hermano país de Haití, repercute directamente sobre nuestro territorio.
   
Tanto es la notoriedad, que hasta los organismos internacionales que manejan cifras de salud, nos ven en su totalidad como isla, y  no como países independientes. Muestra de ello es, el porcentaje que se nos atribuye en el síndrome de inmunodeficiencia adquirido.
   
Muchas patologías que están en vía de desaparición en República Dominicana, están en su mejor debut en Haití, lo que conlleva que por mas control epidemiológico que estemos aplicando, no será posible una erradicación efectiva, sino hay control del otro  lado de la frontera, ya que esas mismas patologías son transportadas a hacia nuestro territorio por los inmigrantes.
    
Somos partidarios que se debe buscar soluciones conjuntas, entre ambas naciones, sea con ayuda económica internacional, o aportando los técnicos para crear una zona de estrategia para la prevención y curación de enfermedades que al final de cuenta se están haciendo comunes.
   
Uno de los pasos positivos que hemos notado en estos últimos tiempos, es la gran cantidad de estudiantes   haitianos en la carrera de medicina en nuestras universidades; sobre todo en Santiago. Esto hace que reciban entrenamiento médico adaptado a sus necesidades como país tercermundista lo que facilitaría la transmisión de conocimientos para un intercambio y entendimiento  futuro en el lenguaje de salud.
   
Nosotros somos partidarios que sean entrenados en nuestras Residencias médicas esos mismos egresados, como fueron entrenados en Puerto Rico, Venezuela, México, los profesores que nos enseñaron, después de la muerte de Trujillo. Logrando luego, como hemos visto las pruebas  que nuestros hospitales cuenten con especialidades que han sabido responder a las necesidades.

Esos especialistas aquí formados, sobre todo mediante acuerdo, pagados por el gobierno haitiano u otra institución internacional, serían los precursores de una buena organización clínica hospitalaria preventiva y de servicios en el país vecino, redundando en beneficio tanto para ellos como para nosotros.

Creando las bases hospitalarias en la frontera, sobre todo en el mismo Haití con médicos entrenados y especializados en las  carreras básicas, pediatría, medicina interna, cirugía y ginecología y obstetricia los números en mortalidad bajaran notablemente en nuestros hospitales, sobre todo los regionales.
  
 Les voy a mostrar una estadística para que comprendan la necesidad de poner coto a esta problemática, que sumada a la nuestra es en definitiva  caótica.
   
En el Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez en el período de 13 de Septiembre de 1990 al 17 de Septiembre de 1999, ocurrieron 159 muertes maternas(datos ofrecidos por el coordinador  de Salud Reproductiva de Salud Pública de ese entonces y expuesto por nosotros en “Aportes y Retos a la Gineco-Obstetricia”ed. 1999 pag. 202-3) de esas muertes aproximadamente un 40% correspondieron a muertes de mujeres haitianas las cuales llegaron referidas de otros centros hospitalarios fronterizos o del mismo Haití directamente.
   
Si ven estos ejemplos, el número creciente de haitianos que pueblan nuestras ciudades, la cantidad exagerada de tuberculosos y los que ya poseen el SIDA, y otras enfermedades infecto contagiosas y sexuales y no buscamos la forma de paralizar o buscar una alternativa la hecatombe será devastadora tanto para nuestro presente como las generaciones futuras.
   
En estos momentos mas de un 60 % de gastos, que debía ser destinado a nuestras mujeres dominicanas; está siendo invertido en problemática de salud de mujeres haitianas en nuestras maternidades.
 
El autor es medico, escritor y profesor universitario
 


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