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Don Rufino ¡Un vencedor del tiempo!

Yinett Santelises | ACTUALIZADO 21.11.2009 - 6:16 pm

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Félix Jacinto Bretón

El domingo pasado tuve el honroso privilegio de ser participe  de un singular acontecimiento: La celebración "con bombos y patillos"  de los cien años de vida, si así como leen ¡cien años!, de Don Rufino Ortega Saldaña, quien puede considerarse como un verdadero roble o todo "un señor guayacán".

Invitado por Doña Tona, una amiga vegana que reside en Soto, acudí a Jima Arriba, una comunidad localizada próximo a Fantino aunque geográficamente pertenece a la provincia de La Vega, para unirme a estos festejos.

En el trayecto iba dubitativo. Hace ya algún tiempo que había visto a Don Rufino. Aquella vez estaba recostado en el zaguán de su humilde vivienda y percibí que no duraría mucho sobre la tierra. Recuerdo que Doña Tona me dijo: Mira, ese es mi abuelo y tiene casi cien años.

El tiempo  había transcurrido y jamás volví a encontrarme con el  viejo. Ahora, cuando me invitaron para que fuera a la celebración de su cumpleaños ¡número cien! pensé que, cuando llegara, lo iba a  encontrar en cama, con dolores en el cuerpo, ciego, sin poder levantarse y sin fuerza y sin  ánimo.

Sin embargo fue  todo lo contrario para sorpresa mía ¡y de otros muchos! Don Rufino, cuando logré divisarlo charlaba muy animadamente con familiares y amigos que fueron a celebrar su cumpleaños. Sin pérdida de tiempo me acerqué hasta él.

¿Don Rufino como estas? le pregunté. ¡Me siento bien!, me respondió. ¡Asombroso, verdad! Le hice otras varias preguntas las cuales contestó con una prodigiosa memoria. Estaba de pie aunque sosteniéndose con un palo que le sirve como bastón. Puede caminar solo pero con cierta dificultad. Su vista está todavía literalmente buena.

Durante gran rato estuvo recibiendo las felicitaciones de muchas personas, que se tomaban fotos y le hacían preguntas, que respondía sin problemas. Luego participó en la celebración de la Palabra, que fue larga y tendida pues comenzó pasadas las 11:00 de la mañana y concluyó próximo a la 1:00 de la tarde.

Pero, desde la parte donde me encontraba, observaba a Don Rufino. Cuando aplaudían, ¡el también lo hacía! aunque doña Tona me había confesado que, supuestamente, no escuchaba muy  bien. Finalizada la celebración religiosa, el anciano de cien años se paró frente al bizcocho para una breve sesión de fotos y luego se retiró a su habitación. ¡Pero no a descansar! pues allí continuó recibiendo y conversando con parientes, vecinos y relacionados.

Este amigo ya rebasó la curva de los cien años de edad porque su acta de nacimiento dice que vino al mundo en  La Vega EL 14 DE NOVIEMBRE DE 1909. Es decir que pertenece una reducido círculo de dominicanos que pasa del Siglo de vida. Se asegura que su madre Valentina Saldaña murió ¡a los 117 años! El propio Don Rufino recuerda el dato sin dificultad.

Ha logrado ver este hombre una carta generación de su descendencia ya que hoy en día tiene 2 tataranietos, 57 bisnietos y 42 nietos. Otro privilegio que Dios le ha concedido, además de prolongarle la vida,  es que sus 11 hijos están todos vivos: Damián, Maria Altagracia, Roberto, Paula, Humberto, Gumercinda, Ramona, Emmereciana, Fabiana, Rosa Elvira y Juan Francisco. De sus hermanos solo cuatro sobreviven: Melinda, Moreno, Graciela y Octavia.

El cumpleaños no solo incluyó la celebración de la Palabra porque , después del almuerzo -ya en horas de la tarde-, el ambiente se hizo  más distendido pues hubo música, baile, brindis, canciones, versos, historias y anécdotas que hicieron reír a grandes y chicos.

El relato sobre la vida de Don Rufino hecho por el mayor de la AMET de puesto en Santiago, Ramón Morillo (Mon), arrancó carcajadas a granel pues incluyó un cálculo  en dias, horas y minutos de los cien años que este cumplía, cuantos pedazos de plátanos se había comido aproximadamente en ese tiempo  y hasta cuantas veces había ido a baño. Ni siquiera se le escapó a Mon  los vientos que se había tirado su abuelo desde que nació hasta hoy (los que se escucharon, aclaró el mismo…porque hay otros que salen silenciosos) ¡Mon es un caso!

Agradezco en todo lo que vale a Doña Tona, junto a sus queridas hijas Grecheen y Marlene –familia a la que conocí a través del Circulo de la Amistad, programa de Radio Santa Maria los domingos de 6:30 a 8:00 AM y que también se transmite por la 97.7 FM- el que me haya invitado para participar de este excepcional acontecimiento.

No tan  sólo porque disfruté al máximo esta  celebración sino también porque me hizo recordar, quizás más que nunca, a mi querido padre Antonio Bretón, fallecido hace ya algunos años, cuando vi a Don Rufino y su cabeza blanca como la tenia papá. El tema "Viejo, mi querido viejo", de Piero,  me arrancó lágrimas calladas del alma.

Según los entendidos, los pilares principales para la expansión de la vida son la motivación, la alimentación, la salud -enfocada a la prevención-, la actividad física y rodearse de un medioambiente sano. Puede ser que Don Rufino no tuviera, a lo largo de sus cien años, todas estas condiciones.


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