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De ausencia y otros temas

Félix Jacinto Bretón

Félix Jacinto Bretón

Félix Jacinto Bretón | ACTUALIZADO 25.04.2014 - 7:20 pm

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De entrada, quiero excusarme con las lectoras y lectores habituales de esta Trinchera. El sábado 5 de abril y el subsiguiente, es decir el 12, no apareció esta columna, y hubo gente que me preguntó “que si me había retirado con honores”, quizás motivada por mi entrega del 29 de marzo, donde agradecía a los ejecutivos de La Información el apoyo que he recibido para que estas publicaciones sigan apareciendo en este emblemático diario santiaguense, lo que parecía “como una despedida”. Pero no, no hay problema alguno.
   
Esta ausencia temporal se debió a que salí el viernes 28 de marzo hacia mi segunda patria, Cuba, específicamente Santiago, y tenía pensado enviar desde allá mi Trinchera. Sin embargo, las cosas se me complicaron y-como diría un buen cubano- “me embarqué” y no pude hacerles llegar a Danelsa Corcino mis colaboraciones. Para completar, luego vino la Semana Santa y este diario no sale –por tradición- ni viernes ni sábado y por esto la ausencia fue un poco más prolongada. Pero nada, por aquí estoy “y en combate”, como siempre.
   
Hay muchos temas que se acumulan por estos días y de ahí que he querido hacer, en esta entrega, una especie de “tiempo para todo”, recordando el programa que mantuve en la radio de Santiago durante 7 años y que llevaba ese nombre.

Mis lectoras y lectores están pendientes, pero muy pendientes, de esta columna. En días pasados estuve de visita por el área de Administración de este rotativo y la amiga Betania Vila, la hermanita querida de mi amigo Juan, me recordó que faltaba seguir narrando el viaje que hice a Cuba entre el 29 de diciembre y el 13 de enero. Realmente si, así ha sido, pues me quedé en Camaguey. Le dije que continuaría el relato. Van varios sábados y lo he dejado en el tintero porque he tratado otros temas de actualidad. Pero seguiré, Betania. Lo tengo pendiente.
   
Otro seguidor consuetudinario de esta columna es mi amigo “de long time”, Héctor de Padua, al cual encontré el miércoles en la Sirena -del centro de la ciudad- y el primer saludo que me dio: “Bretón, estamos siguiéndote cada sٌábado porque por esa Trinchera es que nos orientamos”. Gustavo Brisso Ramírez es otro de mis lectores cada semana. Mejor deja el Sol de salir que este amigo no me lea, igual que el exsindico de Licey Humberto Triunfe. Gracias a todas y a todos. Eso me sirve de estímulo para continuar ¡en combate, hasta la victoria siempre!

Entrando a temas de más peso. Esta recién pasada Semana Mayor fue verdaderamente trágica, y no por tan sólo por  los muertos que arrojó como cada año, y que aquí ascendieron a 33 en esta oportunidad, sino por las terribles pérdidas humanas  a nivel de América que nos dejó. Me refiero –específicamente- a las del mundialmente famoso escritor y periodista Gabriel García Márquez (El Gabo), el cantante boricua José-Cheo-Feliciano y la de nuestra querida y admirada Sonia Margarita Silvestre Ortíz.
   
Cheo Feliciano, bastante conocido en nuestro país, perdió la vida en un accidente de tráfico en Puerto Rico registrado a mediado de semana. El Gabo, en cambio,  expiró el jueves.Tenía serias complicaciones de salud. En Méjico, donde residía, se les rindieron los más altos honores. Su cuerpo fue cremado. En Colombia y otros lugares del mundo siguen los homenajes a este singular escritor latinoamericanista y gran humanista. América y el mundo vivirán “cien años de soledad” con la partida de Garcia Márquez, quien seguirá teniendo “quien le escriba” debido a la fecunda obra que deja.
   
En cuanto a Sonia Silvestre, sentí en lo más hondo su fallecimiento el Sábado Santo, aunque las redes sociales ya habían anticipado su deceso desde el jueves. Sonia fue más que una artista. Fue un ser humano fuera de serie: Solidaria, sencilla, risueña, simpática, amable y buena gente. República Dominicana entera lloró y todavía sigue llorando su partida física. Sonia siempre vivirás en nuestros corazones.
   
En otro sentido, el agente de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET) José Antonio de los Santos -que encontró un sobre con RD$100.000.00 “tululuses” y lo devolvió a su dueño- merece  el reconocimiento de toda la población pues fue un gesto con pocos precedentes en el país. Y eso, que este amigo sólo tenía en el bolsillo -el día en que encontró el sobre- apenas los 25 del pasaje, como confesó luego en declaraciones recogidas por la prensa. Se ganó un merecido ascenso, este noble agente. Deberían colocarles las insignias de Teniente, por lo menos.

Estamos en abril, un mes glorioso e histórico: El 24, estallido de la Revolución en 1965, y el 28, la segunda intervención yanqui a nuestro suelo . Recordamos a los héroes y mártires, a los conocidos y a los anónimos, que ofrendaron su sangre y sus vidas en defensa de la constitucionalidad y de la integridad de la Patria. Gloria eterna.
   
Caminando por la vida he aprendido que lo importante no es saber lo que uno tiene, es saber lo que uno vale ¡Seguimos en combate!.

Gracias por leernos.


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