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Familia Benoit

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Integrantes de la familia Benoit.

Johanna Benoit | ACTUALIZADO 08.11.2018 - 6:01 pm

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¡Buenos días lectores!

Noviembre es el mes de la familia, una importante época para seguir uniendo los lazos que vienen corriendo desde nuestros ancestros, tiempo para compartir vivencias, anécdotas, historias y reír en colectividad.
   
La excusa perfecta en que reunió tres generaciones de la gran familia Benoit, una fiesta donde brilló el buen humor, las atenciones, los abrazos, sonrisas, la comunicación y acercamiento entre familiares, convivencia al aire libre, un día espectacular. Una celebración por todo lo alto, dimos  una vuelta al pasado y al presente, sellamos el compromiso y la verdadera hermandad reinada por el amor fraternal entre caras nuevas y otras conocidas.
   
Maravillosa festividad, que  además de ser emotiva, fue muy saludable, fueron momentos muy lindos, especialmente para los corazones que permanecimos allí desde tempranas horas. La familia Benoit tiene sus ramificaciones en la comunidad de Jacagua, en provincias del país, y en territorios de tierras lejanas, es decir en otras naciones.
   
Decidimos festejar un día en las afueras de la ciudad, un día de campo colmado de risas, abrazos, nostalgias, lágrimas, recuerdos, música y entretenimiento sano, que sabemos quedarán en la memoria de cada integrante por los siglos de los siglos.
   
Durante el pasadía familiar recordamos con fervor la llegada del primer representante a tierras dominicanas, me refiero al militar Francés Alexandre Benoit a quien en ese entonces se le conoció como Musié Benito o don Benito.
  
En el encuentro se leyó una semblanza escrita por el historiador Edwin Espinal Hernández, según sus investigaciones, Alexandre Benoit nació en 1781 en Estraburgos Francia, y llegó a la colonia española en el 1817,  a su llegada particularmente se instauró en la provincia Montecristi. Obteniendo una flota de barcos para oficios maderero.         

Allí conoció a quien era su esposa a María Adelaida Floridá Sicard. Procrearon once retoños y por la difícil situación económica decidieron trasladarse a Santiago dedicándose al cultivo del tabaco, zona próspera que le permitió crecer económicamente, convirtiéndose en un referente del comercio tabaquero. En su hogar no faltaban los vinos, y alimentos del arte culinario francés, era un hombre que cultivaba refinados gustos.  
   
Estos núcleos sanguíneos heredaron los buenos modales, los valores, la integración familiar, el deseo de crecer, de prepararse tanto en  lo personal y profesional. Han sido grandes promotores de la producción de tabaco, y sus tierras las dedicaban al fomento de la agricultura.
   
En la actividad se contaron anécdotas, se brindó un delicioso almuerzo, presentaciones  artísticas, sorpresas,  rifas y una permanente alegría por quienes estuvimos compartiendo en confraternidad.
   
Podemos reafirmar que los lazos familiares se fortalecieron, el amor sigue presente en nosotros. Esto permitió conocernos y acercarnos más a nuestros lejanos orígenes.
   
Siempre que usted tenga la oportunidad de acercarse a los suyos, hágalo, manifieste su amor y entrega a quienes están ahí y más a quienes llevan nuestra sangre, es mi deseo,  que todas las familias trabajen y fomenten la cultura de la unidad y acercamiento.
   
Estos encuentros dan estabilidad y apoyo, nos hacen valorarnos y conocernos mejor. Saludamos este encuentro de esta gran familia que decidieron reunirse y celebrar un domingo en unidad y vivas a su origen.  
   
Es bueno reunirnos por lo menos una vez al año, una cena, un compartir para intercambiar experiencias, colaborarnos, llamarnos y dedicarnos ratos, tomarnos fotos, un beso y abrazos.
   
La familia es el eje central de la sociedad, es donde se forman hijos e hijas en valores, formación, principios, integridad, fidelidad, es la institución educadora, promotora de la convivencia ética y moral. Demos gracias a Dios por la unidad permanente, por las bendiciones y por permitirnos pasar estos espacios en armonía.
   
Que siempre permanezca en nosotros la estabilidad familiar, que la sociedad espere un comportamiento decente y que la formación integral prevalezca en los hogares dominicanos.

Hasta otra entrega...
¡Que Dios les bendiga!       




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