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Industria lechera y su aporte al desarrollo económico de la República Dominicana

Propone acuerdo a largo plazo entre principales actores de la cadena de la industria lechera

Redacción | ACTUALIZADO 02.06.2013 - 7:32 pm

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Por Hecmilio Galván

La República Dominicana, desde antes de llamarse así, ha sido eminentemente ganadera. Tan pronto se acabó el oro de aluvión que sacaron con los indios y antes de que la industria azucarera floreciera para 1527 y también cuando se apagaron sus chimeneas hacia 1580, la ganadería ya estaba implantada en las praderas de la Hispaniola.

La  primera  vaca  que  llegó  al Continente Americano entró por aquí en el segundo  viaje de Cristóbal Colón en 1493, quedando con ella la simiente de esta  raza española de cuernos largos esparcida por toda nuestra geografía, que da origen a la vaca criolla dominicana, un animal plenamente adaptado a nuestro entorno.
    
En el año 1966  surgió Pasteurizadora Rica y posteriormente Cooperativa Quisqueya (COQUEYA) en 1967.
    
Durante  mucho  tiempo ser ganadero era un símbolo de prestancia en la comunidad.
    
Para la mayor parte del tiempo de vida Republicana la producción de leche del país fue suficiente para la demanda nacional. Este equilibrio se quebró  a  finales  de  los  años  70s  después  de  que se introdujeran en el país donaciones de leche en polvo facilitadas a través de la Public Law 480, las cuales  contribuyeron   a   cambiar  el  patrón  de  preferencias  de  los consumidores.
    
Sin  embargo, fueron  la liberalización unilateral de 1990 y la entrada en vigencia  de  la  OMC en el 94, los puntos de inflexión que dispararon las importaciones de leche en polvo.
   
Estas  importaciones  altamente  subsidiadas  en  sus  países de origen, se convertían  poco a poco en una materia prima barata para la industria, pero sobretodo, de fácil acceso, manejo, almacenamiento y que se puede comprar a través  de  créditos, lo que la hacían atractivas para sustituir a la leche líquida de producción nacional.
    
De  ese  modo  y  autorizado por el Gobierno se comenzó a utilizar leche en polvo  en  vez  de  leche  fresca  para la elaboración de leche líquida (re hidratada)  y de quesos también.
   
La actividad ganadera de leche es una de las actividades más intensas de la economía. El público lector debe saber que las vacas paridas deben ser ordeñadas todos los días del mundo, incluyendo 24 y 25 de diciembre y 31 y 1ro de enero, lo que la hace una actividad sin vacaciones.
   
En las últimas dos  décadas, dos fenómenos han afectado la producción de  leche, provocando su estancamiento y la desaparición de muchas fincas. Han sido dos efectos combinados que han golpeado fuerte la actividad.
 
Por un lado, ha sido el crecimiento de las importaciones de leche en polvo, suero  lácteo  y  derivados,  muchos  de  los  cuales son utilizados por la industria  para  sustituir  la  materia prima nacional.        

Actualmente el país importa  120-150  millones  de  dólares al año (aprox. RD$5,700 millones de pesos,  que  pudieran  bien  ser producidos en el país, lo que significaría riqueza y empleos en el país.
    
El  poder  de  mercado,  producto de la oportunidad para acceder a otras  materias  primas  en  el mercado internacional, ha hecho que las industrias tengan  absoluto  control  sobre el precio de la leche, pudiéndolo mantener congelado o deprimido.
   
Por  otro  lado,  los  insumos  para  la  producción  pecuaria  (alimentos concentrados,  medicamentos,  semillas  de pastos, fertilizantes, alambres, grapas  y  reemplazos  de  equipos  de  ordeño,  ect)  han  ido  aumentando significa-tivamente  con  el  paso de los años, lo que sumado con el aumento sin  control  de los combustibles y de la energía eléctrica (indispensables para mantener una ganadería tecnificada y para enfriar la leche), han hecho disparar los costos de producción ganadera.
 
Ambos fenómenos combinados, han  hecho  disminuir la rentabilidad de la actividad ganadera, hasta lograr la virtual desaparición de la actividad en importantes  zonas,  otrora  productoras  como  son el Cibao Central, Monte Plata  y  más  recientemente Baní. El tradicional Este ha sobrevivido en la actividad  por  el  modelo  de pastoreo y porque no mantiene una cultura de enfriamiento de la leche, lo que por cierto, necesariamente le disminuye la calidad.
    
En  el caso de la industria en sí, se registró por décadas el predominio de la  marca Rica, que ha dominado el mercado de la leche líquida y también en parte  la  política  lechera  en  el  país.  Varias  marcas  han  intentado disputarle  el  mercado  sin  éxito.  En  los  años 90's, con el objetivo de recuperar  un  proyecto  estatal  cerrado,  fue  cedido  éste  a un grupo de ganaderos,  llegando  así  al país la internacionalmente conocida Parmalat,  una empresa de origen italiano que está en 30 países.

Por múltiples razones esta  empresa  todavía  no  sobrepasa  el  10% del mercado en el país. Otra  empresa  que  surgió  con  gran brío fue Lácteos Dominicanos (LADOM), pero desde un principio basó su producción en la rehidratación y no en la compra de  leche  fresca  en  el mercado local, lo que la llevó a tener una guerra abierta con los productores (de la cual la gran industria se aprovechó), lo que  sumado  a  ciertos  incidentes  en  el Desayuno Escolar, hizo que esta  empresa entrara en dificultades. Desconozco su situación actual.
   
 La  leche  evaporada ha sido dominada históricamente por la empresa CODAL o Nestlé  Dominicana,  la  cual está ubicada en San Francisco De Macorís y le compra  a  más  de  1,200  pequeños  ganaderos,  especialmente  de  la Línea Noroeste,  del  Sur profundo y del Nordeste. En los últimos dos o tres años algunas  empresas  han incursionado en la fabricación o importación de este producto.  Actualmente hay toda una controversia sobre si estas cumplen con las  normas  del etiquetado, debido a que se supone que sólo CODAL posee un evaporador en el país.
    
En el área de los quesos, aunque dominada por la empresa Sigma, antes Sosúa, hay otras marcas medianas dignas de mención importante, como son Geo, San Juan, Michel, Induveca, Cambre, El Banilejo, Oleaga, entre otros.
    
La  gran  industria  se  encuentra organizada a través de la Asociación Dominicana  de  Industrias  Lácteas, ADIL. Actualmente existen en el país alrededor de 700 pequeñas y medianas procesadoras de queso, yogurt o dulce, distribuidas  en  casi  todo  el  país,  que  no pertenecen a ADIL. Juntas, absorben más del 50% de la leche que se produce en el país y creciendo. Las plantas  pasteurizadoras  grandes,  sin embargo, sólo consumen el 16% de la leche del país, tendencia que va decreciendo.
    
 A  pesar  de  que la demanda ha ido aumentando, y las plantas creciendo, su demanda  de  materia  prima  nacional  ha  decrecido inexplicablemente.
    
Recientemente  ha  habido  una  controversia  sobre la importación de leche desde  Puerto  Rico por parte de una de las principales pasteurizadoras del  país.  Se  trae  por  Ferry un millón de litros de leche fresca, la cual es producto de un excedente en la isla vecina. Se aduce escasez de leche producto de la sequía.      Esta situación ha generado un conflicto de esta empresa con los  productores.
 
Es  cierto que en todas las temporadas de sequía estacional, la producción de leche disminuye en todos los países, sin embargo, la caída en la producción en  República Dominicana, un 18% en los últimos tres años, ha sido producto esencialmente  de  la  falta  de  rentabilidad  ya  explicada  durante este articulo. Las  importaciones tienden pues a fortalecer el círculo vicioso que estanca la  producción,  ya que se importa porque no se produce, pero no se produce porque se importa.    

Un conflicto público y desgarrador sería lo menos conveniente para las  partes.
     
Lo  que propongo es un  acuerdo  de  largo alcance entre los principales actores  de  la  cadena  láctea, que  involucre  a  los  productores, a los procesadores grandes y pequeños, y a las autoridades del Estado para lograr  la  autosuficiencia  lechera.  

* El Autor es Economista, asesor de la Asociación Dominicana de Productores
de Leche (APROLECHE), del Patronato Nacional de Ganaderos y de la Cooperativa
de Ganaderos del Sur (COOPESUR).





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