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A 44 años de la muerte del Coronel de Abril

Ignacio Guerrero | ACTUALIZADO 16.02.2017 - 8:31 pm

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“El verdadero heroísmo está en transformar los
deseos en realidades y las ideas en hechos.”
(Alfonso Rodríguez Castelao)


A 44 años de la muerte de Francisco Alberto Caamaño Deñó se impone la reflexión para autoexaminarse y tras autocriticarse adquirir consciencia de la necesidad de consagrarse a luchar por la edificación de una República Dominicana libre, soberana e independiente.   
   
Para honrar al Coronel de Abril hay que asumir sus ideales y poner en práctica acciones en defensa de la libertad, la justicia social, la equidad y el bienestar común, porque por eso él empuñó el fusil.
   
En este 44 aniversario de la expiración de Francis Caamaño, en el contexto de un proceso positivo y patriótico, está en marcha una oleada de protestas, la “Marcha Verde” y la firma del “Libro Verde”, situación que despierta el amor patrio y una esperanza por un mañana mejor.
   
Francisco Alberto Caamaño Deñó, jugó un papel protagónico en la “Revolución de Abril”,  puesto que desafió el poderío militar de los Estados Unidos y a la oligarquía nacional en procura de la restauración de la democracia, sistema político que fue destruido con el golpe de Estado con el gobierno que encabezó el profesor Juan Bosch.
   
En febrero de l973, en el marco de la expedición de Caracoles, llegó al país con varios compañeros y la conformación de un frente guerrillero con la misión de derrocar al entonces presidente Joaquín Balaguer y de esa manera rescatar la democracia.

Caamaño Deñó desembarcó el 2 de febrero de 1973 junto a Claudio Caamaño, Hamlet Hermann, Toribio Peña Jáquez, Juan Ramón Payero Ulloa, Mario Nelson Galán Durán, Alfredo Pérez Vargas, Eberto Lalane José y Ramón Euclides Holguín Marte, quienes arriesgaron sus vidas por la libertad.
   
Tras enterarse del movimiento, el doctor Joaquín  Balaguer ordenó a todos sus altos mandos militares enfrentar a los guerrilleros, lo que implicó que los combatientes fueran aniquilados.

Francisco Alberto Caamaño fue capturado a las 2:00 de la tarde del 16 de febrero de 1973 y ejecutado a las 5:00 de la tarde, se registra en la historia reciente del país.
   
La figura de Caamaño Deñó se ha inmortalizado, por eso hoy día es el marco de referencia para fortalecer el espíritu de ideas revolucionarias y lograr la emancipación de  nuestra nación.
  
 Caamaño vive, porque sus ideas y sus acciones laten en el corazón del pueblo y nos convocan a seguir su camino por la redención de República Dominicana y transformar a nuestro territorio en un espacio vivible.
   
Hoy se puede proclamar a todo pulmón la consigna que reza: ¡Se siente, se siente Caamaño está presente!
 



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