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Reflexiones sobre el medio ambiente

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Dr. Príamo Rodríguez Castillo

Dr. Príamo Rodríguez Castillo | ACTUALIZADO 13.03.2018 - 8:24 pm

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LA ACUICULTURA: LAS AGUAS Y LOS PECES

En el mundo existe un enorme patrimonio integrado por los peces y los demás seres pobladores de las aguas,  cuya administración se la han asignado dos o tres países que han hecho una inversión cuantiosísima para su exclusivo beneficio.  Un monopolio mercadológico en el que nadie puede, prácticamente, vender o comprar pescado, si no es a través de ellos; es un grupo perteneciente a esos pocos países que controlan el pescado mundial, razón por la cual el consumo humano de este alimento está limitado por un mercado que establece los precios de compra y venta. Este mercado limita la producción y pesca de este producto, recortando, aproximadamente, en un cincuenta por ciento (50%) los deseos de consumo de la población humana mundial, lo cual económicamente reduce la producción anual en miles de millones de dólares.

La producción y venta de pescado  hoy, si hubiese libre mercado, se duplicaría y, en consecuencias, hubieran miles de productores de peces que emplearían unos cuantos cientos de millones de empleos para cientos de miles de más productores de más millones de vendedores y consumidores que podrían beneficiar al mundo.   En el caso específico de nuestro país, hubiera un beneficio socioeconómico inmenso.   Veamos, por ejemplo, un caso vivido por quien escribe:   UTESA, en su Finca Experimental y de Investigaciones (AIDU-UTESA), localizada en esta provincia de Santiago, en la cual hemos tenido como producción principal animales bovinos y porcinos de alta genética, queríamos incrementar nuestra producción, con la producción, matanza y mercado de pescados frescos, o sea, producción de Tilapia de agua dulce a gran escala, para el consumo local, para los hoteles turísticos y para la exportación, pretendíamos producir anualmente cientos de millones de toneladas de filete fresco, y con los desperdicios producir harina de pescado, para materia prima, un insumo que se usa para la preparación de alimentos, principalmente, para cerdos y ganado de ordeño y de ceba, y ,al mismo tiempo, para la alimentación de los peces a producir.  

Para tal fin, hicimos investigaciones y estudios por lo cual visitamos a grandes producciones  de peces en Israel, China y en los principales mercados de Estados Unidos.  El final de esta iniciativa concluyó en que, teniendo todos los recursos humanos para la producción, el capital económico, terrenos y aguas suficientes, no pudimos entrar en esta línea, pues nos dimos cuenta de que nuestra producción estaría manejada en el mercado de negociación por un monopolio que, prácticamente, maneja y controla el mercado mundial del pescado y que, podría sacarnos del mercado y llevarnos a un posible fracaso económico.

Hemos querido enfocar el tema de la producción de peces, para importantizar el agua, su uso y consumo.   Es obvio que en las masas de agua, tanto en las estáticas como en las corrientes, así como en las lénticas o tranquilas nacen, crecen, se reproducen, y mueren una multitud de organismos vivos, interdependientes entre ellos, integrando ese súper-organismo, también vivo, conocido con el nombre de ecosistema acuático y cuyo producto final formado por los peces o por los camarones, cangrejos, langostas o por cualquier otro producto de interés, ha sido objeto, desde tiempo inmemorial de especial atención para el hombre.

 En nuestro país, la fauna piscícola inmersa, principalmente, en agua de millas internacionales comprende peces y mariscos tan heterogéneos como las truchas, carpas, mero, chillo, colorado, anguila, sago, y mariscos como lambí, camarones, langostas, langostinos, pulpos, bulgao, etc., por citar tan solo los más conocidos en el país.

Un somero repaso a esta lista pone de relieve como primera consecuencia, que, al lado de estas especies muy conocidas, valiosas y apetecibles, existen otras menos codiciadas pero que quizás poseen un singular relieve deportivo, por su abundancia y, por la carencia de período de veda, lo que las hace las delicias de multitud de pescadores, como es el caso de la pesca deportiva en la costa del este.  Así mismo, observamos que  en las aguas dulces de ríos, lagos y lagunas se hace una pesca permanente que aunque no se haga con carácter comercial, sino, más bien, para la alimentación familiar, casera, es de suma importancia.

Es evidente que la pesca, al igual que la caza, fue desde la aparición del hombre sobre la tierra, una de las fuentes imprescindible para satisfacer sus necesidades alimenticias.

Es, igualmente, cierto que en el transcurso del tiempo esta misión primordial de avituallamiento logró conservarse con toda su vigencia, en los llamados países subdesarrollados donde constituyó y sigue constituyendo desde siempre, la única fuente segura de proteínas a bajo costo.   En los países desarrollados, esta misión de avituallamiento fue sustituida paulatinamente en su mayor parte por la pesca marina profesional, a causa del extraordinario, progresivo y rápido perfeccionamiento alcanzado, sobre todo, en las últimas décadas del siglo pasado, por las embarcaciones, equipos y técnicas de capturas, puestas en práctica para tales fines, así como son la mejora experimentada por los sistemas y medios de transporte aéreo, ferrocarril, red viaria y la perfección alcanzada por las técnicas de producción y conservación, sobre todo, por el establecimiento de eficaces redes frigoríficas y por la organización de un estudiado y ágil sistema de distribución comercial.   

Tomando en cuenta, simultáneamente, la pérdida temporal de su hegemonía en el campo de la nutrición y, también, en los países desarrollados, la pesca deportiva fue adquiriendo progresiva y creciente importancia social, al extremo de que en la actualidad se le encuadra entre las denominadas “ocupaciones del Ocio” y su regulación y mejora constituye seria preocupación de sus gobiernos.

Sin perder ni un ápice de su creciente importancia  deportiva-social, es preciso registrar, sin embargo, un nuevo cambio de la situación hasta aquí descrita.  En el correr de esta última centuria, y por numerosas y bien fundamentadas razones, ha vuelto a resurgir con renovado ímpetu, el interés por la pesca continental como originaria de alimentos excelentes y baratos, a través del desarrollo e implantación de una moderna acuicultura intensiva practicada en instalaciones “ad-hoc”.  En, prácticamente, todos los países del mundo, sobre todo en los más desarrollados y, a partir, de la Conferencia técnica sobre acuicultura organizada por la FAO y celebrada en la ciudad de Kioto, Japón, en 1976; se trabaja e investiga, obstinadamente, en este campo, ya que en su éxito ha puesto su esperanza el mundo para poder atender debidamente las necesidades primarias que la creciente población humana ha de exigir en el futuro próximo.

En la actualidad, se tiene en el mundo una acuicultura intensiva que ha sido concebida para llegar a poner a disposición del hombre, productos piscícolas abundantes y económicos criados en piscifactorías.  Se entiende que esta forma de pesca fue originaria de China, desde donde se extendió por todo el Oriente.  Este sistema, de acuerdo al anteproyecto que hicimos para producir tilapia en nuestra granja de UTESA, consiste en hacer unas tinas grandes, aproximadamente, de mil metros cuadrados con una profundidad de un metro, una al lado de la otra hasta hacer tantas como se desee producir.  Para ello, hay que construir unas tinas pequeñas para la producción y reproducción de las madres con los padrotes y así tener los alevines que se convierten en peces pequeñitos, para luego soltarlos en las piscinas grandes.    La  alimentación es en base a productos para pollos, pues un pez criado en piscina o en estanque, está en tamaño de comer  en un tercio más o menos del tiempo que dura suelto en el mar o en los ríos, o sea, que en vez de durar un año en espacio natural, en cautiverio o piscina diseñada para la producción, dura, aproximadamente, cuatro veces menos para estar listo en tamaño de comercialización o matanza.  Este sistema de producción denominado “Factoría Industrial de Peces” o “Piscifactorías”, se clasifica de acuerdo a la forma de producción en:

a.    Cría intensiva de truchas y tilapias en piscinas con agua dulce.
b.    Cría intensiva de truchas y tilapias en redados flotantes, sumergidos en las aguas de embalse.
c.    Cría intensiva de salmones, en las aguas más o menos saladas de los ríos y desembocaduras en el mar, mediante el empleo de recintos redados flotantes y sumergidos.
d.    Cría de otro tipo de pescado, como el mero y otros pescados de gran tamaño, en el mar, también en cautiverio, y alimentados con productos de crecimiento y engorde parecidos al que se usa para los pollos; de manera que tienen alimentos permanente, por lo cual pasan casi todo el tiempo comiendo, mientras los que se producen en el mar de forma natural, apenas encuentran para comer, por lo cual para ser productivos para la pesca duran unos dos años.

Hoy, se ha creado una nueva acuicultura intensiva para aprovechar las aguas muy templadas de los ríos y de los litorales.  En este nuevo y sugestivo aspecto, es importante destacar los estudios e investigaciones para la consecución de una astacicultura, tanto social como intensiva, económica de los peces, mariscos y crustáceos autónomos y de otros importados.



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